Diálogo sobre Democracia convocado por la Lic. Gabriela Boada y organizado por el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini y la Asociación Pablo Besson. Buenos Aires, 27 de agosto de 2018.

Participantes: 17, todas mujeres.

Introducción

Centrado en el análisis de la participación de mujeres en las organizaciones de la sociedad civil y en las cuotas de género y el acceso a espacios de toma de decisión en Argentina, este diálogo sobre democracia reunió a integrantes de organizaciones sociales feministas de gran trayectoria en el país, investigadoras de la sociedad civil, organizaciones que nuclean a organizaciones sociales, organizaciones cooperativistas y de economías feministas, académicas y personalidades políticas.

La actividad se inició con una bienvenida y una ronda de presentaciones, para que cada participante comentara brevemente su recorrido y presentara las razones que las habían llevado a participar del encuentro.

Todo el diálogo tuvo como eje la situación actual y los desafíos de la participación de las mujeres e identidades femeninas en las organizaciones sociales, económicas y políticas. Fueron tenidos en cuenta los procesos de toma de decisiones, la participación real, las políticas de cuotas de género y los “techos de cristal” existentes. Se partió del supuesto de que la democracia tiene fundamentos participativos que suponen una igualdad real en las condiciones de participación en cada una de sus prácticas, con una escucha horizontal y pluralidad de voces; así como del conocimiento de que la realidad para las mujeres e identidades femeninas dista mucho de estos principios.

Se trabajó sobre preguntas disparadoras para los diversos aspectos del estado de situación de la participación de las mujeres e identidades femeninas, tales como las siguientes:

  • ¿Qué dificultades encontramos como mujeres y personas con identidades femeninas en nuestra participación en las organizaciones que integramos o con las cuales interactuamos?
  • En lo cotidiano, en los vínculos con lxs pares, en las instancias de toma de decisiones y en el “hacia afuera” de nuestra organización, ¿qué tácticas y estrategias desarrollamos ante esas dificultades? ¿Respondemos de forma individual o colectiva?

De igual manera se abordaron las herramientas y recursos para la transformación con que contamos, donde nos preguntamos:

  • ¿Qué recursos y herramientas nos aportan los feminismos y movimientos de mujeres para resolver las dificultades conversadas anteriormente?
  • ¿Cuáles son los desafíos a trabajar hacia el interior de los movimientos de mujeres e identidades femeninas para seguir avanzando en un camino de transformación?

Puntos centrales del debate

Los roles de género

Los roles culturalmente ligados al género se visualizan en otros espacios donde necesitamos “politizar lo personal”, ya que lo personal es también colectivo cuando se habla de desigualdades basadas en el género que nos ponen a las mujeres en una situación de desventaja para hacer escuchar nuestra voz.

Los progresos del feminismo en Argentina

  • Argentina atraviesa un momento histórico para el feminismo: existe un movimiento fuerte y diverso, que atraviesa generaciones y se ha puesto de pie. Este movimiento, que se ha evidenciado con el “Ni una menos” y en los recientes debates por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito no está siendo “contenido” ni “representado” en las organizaciones sociales. Nos encontramos frente a una oleada feminista no institucionalizada donde las mayores dificultades se nos presentan cuando volvemos a nuestras organizaciones de origen donde no nos sentimos representadas ni contenidas y, en muchas ocasiones, nos vemos incluso violentadas.
  • La contracara negativa del avance del feminismo instalado socialmente es que en reacción a éste se está gestando una oleada agresiva que representa un riesgo muy alto para la integridad de las mujeres y su participación.

La igualdad dentro del movimiento de mujeres

Como movimiento de mujeres, nos encontramos con el desafío de dar la igualdad real hacia dentro del movimiento ya que muchas veces nos definimos como “mujeres, mujeres trans, mujeres indígenas, mujeres migrantes, diversas identidades femeninas” y tenemos el desafío de dejar de definirnos entre nosotras desde lo que nos diferencia y ser todas simplemente mujeres, diversas mujeres.

La realidad interna de las organizaciones sociales

  • La masculinización del poder y las formas de su ejercicio cruzan la realidad de numerosas instituciones, incluidas nuestras organizaciones. Es frecuente encontrar en ellas “mujeres de muestra” en espacios de toma de decisiones; ellas están allí porque “tiene que haber una mujer y entonces le cedemos un lugar”, pero no porque esos puestos se hayan vuelto más accesibles para las mujeres. Esta forma de pensar aún sigue presente incluso en espacios donde se aplica legislación sobre cuotas de género. Desde una óptica de poder, esta inclusión limitada se produce en función de una decisión que toman los hombres de escuchar a una mujer determinada.
  • Se observan inconsistencias entre los principios institucionales de las organizaciones sociales y su realidad interna. Las cooperativas, por ejemplo, se basan en principios fundacionales de “democracia, equidad e igualdad, entre otros” pero estos se contradicen con su realidad interna, que carece de prácticas de igualdad real y donde persisten las desigualdades de género.
  • Aún en nuestras organizaciones, el modo de hacer política, sus formas, discursos, mecanismos de participación y lógicas de encuentro ponen en evidencia la violencia política contra las mujeres, que toma formas a veces evidentes y otras veces más sutiles.

El impacto de la situación socioeconómica sobre las mujeres y nuestras organizaciones

  • Las crisis económicas golpean más fuerte a las/os más desprotegidas/os y las desigualdades se hacen evidentes.
  • La crisis también nos plantea el desafío de dar una respuesta como movimiento; nos interpela en nuestra forma de actuar. Necesitamos mayor conciencia autocrítica con respecto a las propias prácticas del movimiento, para poder pensarnos estratégicamente en función de nuestra participación en nuestras organizaciones de origen. Necesitamos darnos estrategias para visualizar las fisuras institucionales de desigualdad en nuestras organizaciones, trabajar para evidenciarlas y modificarlas desde adentro.

Posibles estrategias

  • Participar activamente en los espacios de definiciones económicas para comenzar a contar con presupuestos con perspectiva de género en las organizaciones
  • Pensar estrategias de trabajo con el sector económico-empresarial, con el cual no se suele articular.
  • Trabajar en los protocolos de violencia que están comenzando a implementarse en muchos organismos, empresas y diversos sectores que nos consultan; estos pueden ser una puerta de entrada para profundizar la perspectiva de género en espacios donde actualmente hay muchas desigualdades.
  • Abordar agendas comunes de trabajo que transversalicen los temas, tener una real perspectiva de género transversal en las agendas de nuestras organizaciones de origen y en las agendas que ellas llevan, buscar que nos dejen de ver solamente como feministas dentro de las organizaciones para poder construir una perspectiva de género real hacia el interior, siendo inorgánicas cuando sea necesario y construyendo “costo político” cuando se desea esquivar la temática.