Carta abierta: Los donantes y colaboradores deben actuar para asegurar la resiliencia de la sociedad civil frente a la pandemia del COVID-19

Estimados donantes y colaboradores de la sociedad civil,

A medida que evoluciona la respuesta mundial a la pandemia de COVID-19, organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo están adoptando medidas proactivas para proteger la salud y el bienestar de su personal y el de sus colaboradores. Entre estas medidas se incluyen los cambios en la estrategia, la reordenación de prioridades y los ajustes en la programación y la divulgación. Al mismo tiempo, la infraestructura de la sociedad civil está sometida a una visible e inmensa presión financiera. Los proyectos se han aplazado, los resultados se han retrasado y las energías se han desviado a la elaboración de planes alternativos. Se han cancelado grandes eventos con importantes pérdidas financieras. Los fondos se han redirigido (acertadamente) de las actividades que se habían planificado a medidas de respuesta para el COVID-19.  Las provisiones - en caso de que existan - son limitadas y pronto se agotarán.

Para responder a estos retos extraordinarios se requiere flexibilidad en la forma de utilizar nuestras subvenciones. Nos fortalecen e inspiran particularmente los mensajes de apoyo que han lanzado donantes y colaboradores reafirmando su compromiso para permitir la máxima flexibilidad a quienes apoyan. Es un importante signo de confianza y reconocimiento del papel crucial que la sociedad civil y la acción cívica ocupan en nuestras sociedades, ahora más que nunca. 

Hacemos un llamamiento a todos los donantes e intermediarios que prestan un apoyo esencial a la sociedad civil para que adopten enfoques similares ofreciendo la mayor flexibilidad, certidumbre y estabilidad posible a quienes reciben sus subvenciones así como a sus asociados.

Éstas son cinco formas concretas para lograrlo:

  1. Escuchar a sus socios beneficiarios y explorar juntos la mejor manera de ayudarles a afrontar la crisis, confiando en que ellos son los que mejor saben lo que se necesita en sus propios contextos.
  2. Fomentar el rediseño y la reprogramación de las actividades planificadas y los productos finales y proporcionar una orientación clara sobre cómo buscar la aprobación de estos cambios.
  3. Apoyar formas nuevas y creativas de crear una cultura de solidaridad e interacción, respetando al mismo tiempo el distanciamiento físico y otras medidas de precaución. 
  4. Ofrecer mayor flexibilidad replanteando las cuotas de pago en función de las necesidades reales, convirtiendo las subvenciones de proyectos existentes en fondos no restringidos o añadiendo fondos adicionales para ayudar a acumular reservas o cubrir gastos imprevistos.
  5. Simplificar los procedimientos y plazos de presentación de informes y solicitudes, de modo que los grupos de la sociedad civil puedan dedicar mejor su tiempo, energía y recursos a prestar apoyo a los más vulnerables en lugar de cumplir pesados requisitos de presentación de informes y mecanismos de auditoría.

CIVICUS continuará luchando por un sólido espacio cívico, incluyendo medidas que permitan a la sociedad civil movilizarse con y para los grupos más afectados por la pandemia del Coronavirus. En estos tiempos críticos, debemos alimentar el espacio cívico y a sus actores con recursos incrementando su relevancia y capacidad de recuperación, no reduciéndolas. También debemos ser conscientes de que el momento actual también podría ser aprovechado por algunos actores para restringir aún más el espacio cívico.

Imaginen lo que podría suceder si todos los grupos y movimientos de la sociedad civil detienen o reducen repentinamente sus esfuerzos por llevarnos hacia un mundo más justo, inclusivo y sostenible. Imagínese ahora una comunidad mundial de ciudadanos informados, inspirados y comprometidos que se dediquen colectivamente a hacer frente a los desafíos a los que se enfrenta la humanidad, incluida la actual pandemia.  Debemos hacer lo que sea necesario para mantener una sociedad civil viva, vibrante y resistente.

La forma en que enfrentemos esta pandemia tendrá profundas y duraderas repercusiones en la forma en que construyamos el futuro de nuestro mundo.

Esta crisis puede abordarse con éxito mediante una cultura mundial de solidaridad y acción cívica, sustentada en una intensa cooperación, confianza y reparto de la carga. Y su papel, como financiadores y colaboradores de la sociedad civil, es fundamental para alcanzarlo.