Reimaginar la democracia exige mayor participación en las decisiones políticas y económicas

  • Una iniciativa de investigación mundial, de un año de duración, explora el significado de democracia para personas de casi 80 países y la clase de democracia que quieren;
  • Los principales retos identificados son: elecciones fraudulentas, exclusión política y económica, extremismo y polarización política;
  • Entre las recomendaciones, destacan: una mayor democracia directa y participativa y una economía que funcione para todos.

Si pudiéramos reimaginar el tipo de democracia que vivimos y la manera como la vivimos, ¿a qué se parecería? y ¿cómo sería?

Esta es la pregunta que los investigadores han planteado a líderes de opinión y activistas de cerca de 80 países en todo el mundo, en el marco de una iniciativa llamada "Reimaginar la Democracia", de un año de duración. Aunque el proyecto ha coincidido con el auge de ideas populistas regresivas y con la polarización política que se ha experimentado en varias partes del mundo, la respuesta es contundente: la gente quiere más democracia, no menos.

Liderado por CIVICUS: Alianza Mundial para la Participación Ciudadana, el informe de la iniciativa, titulado "Democracia para todas las personas: más allá de la crisis de imaginación", se basa en las ideas extraídas de unas 100 entrevistas, 54 estudios y 26 "diálogos sobre democracia" de todo el mundo, que han servido para realizar un debate sobre el estado de la democracia.

"Deseábamos explorar el tema de reimaginar la democracia a través del análisis de los desafíos actuales, a la vez que realizábamos un examen de las principales lagunas existentes en las instituciones y en la práctica de la democracia", ha señalado Mandeep Tiwana, Director de Programas de CIVICUS y uno de los líderes de la iniciativa.

“Los sistemas de gobierno mundiales están viviendo el momento, limitados por una crisis de imaginación, un pensamiento a corto plazo y por las consideraciones tácticas de los que están en el poder. Necesitamos soluciones radicales basadas en valores democráticos para el futuro”, expresó Tiwana.

De uno a otro país, la democracia es el blanco de ataques. En muchos de ellos, advertimos una regresión democrática y la retirada de sus libertades. De acuerdo con Monitor de CIVICUS, una plataforma en línea que evalúa el espacio cívico, las libertades de expresión, asociación y reunión pacífica están siendo menoscabadas en la mayor parte del mundo. Observamos el auge de una política polarizadora y el culto al líder de mano dura. Observamos el avance del populismo de derecha y, al mismo tiempo, las problemáticas mundiales profundas, como el cambio climático, la desigualdad y el conflicto siguen, en gran medida, sin resolverse. En todas partes del mundo, las personas están descontentas con las limitaciones y exclusiones democráticas que sufren.

Los participantes de la iniciativa han señalado varias soluciones innovadoras para reformar la democracia, centradas en torno a la adopción de decisiones políticas y económicas a todos los niveles. Asimismo, el informe identifica tres cambios fundamentales, necesarios para reimaginar la democracia. En primer lugar, la toma de decisiones debe llevarse a cabo a nivel local y comunitario. El informe pide nuevas y mayores modalidades de participación comunitaria, cuyas decisiones estén definidas por las necesidades y aspiraciones locales. Recomienda una democracia más directa y deliberativa, mediante asambleas de ciudadanos y parlamentos comunitarios.

En segundo lugar, los problemas globales exigen soluciones globales, que surjan a través de la democracia global. Los ciudadanos deben tener derecho a opinar sobre las decisiones internacionales que afecten a sus vidas, por ello, una de las soluciones que se ofrece es crear un parlamento mundial, elegido directamente por la población y no según la idea del Estado-nación. Frente a los desafíos actuales, el informe apunta a la gobernanza internacional como un ámbito de acción legítimo para que las personas y las organizaciones reclamen sus derechos y promuevan el cambio.

En tercer lugar, es necesaria una nueva visión que aborde la exclusión y la desigualdad a través de una economía democratizada que funcione para todos. Los elementos principales incluyen: la participación democrática en la toma de decisiones económicas, regímenes fiscales para todos que funcionen adecuadamente, redistribución de la riqueza, prestación de servicios públicos de calidad que no sean monetizados, democracia en el lugar de trabajo y gestión sostenible de los recursos finitos del mundo a través del control democrático.

El informe concluye que la sociedad civil ha desempeñado un papel fundamental de liderazgo en la respuesta global a los desafíos democráticos. En lugares tan diferentes como Armenia, Corea del Sur y Gambia, los movimientos populares han propiciado avances democráticos, desafiando con éxito a los líderes autocráticos en las urnas y en las calles. En países de África occidental, como Burkina Faso y Senegal, los jóvenes han liderado movimientos, agrupándose creativamente para enfrentar a los gobernantes autocráticos que intentaron prolongar su mandato. En Malasia, el partido gobernante fue finalmente derrotado después de más de seis décadas afianzado en el poder, y la campaña de la sociedad civil contra la corrupción y los abusos electorales fue fundamental para ello.

Los movimientos Me Too y Time Up movilizaron a una enorme cantidad de personas, transformando el debate sobre la situación de las mujeres en las sociedades y los lugares de trabajo, no solo en los Estados Unidos, sino en todo el mundo. En Irlanda, las movilizaciones populares han demostrado cómo las asambleas y los referendos ciudadanos promueven los derechos a través de una campaña de éxito para cambiar la ley del aborto, logrando así un triunfo para los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

“Para progresar, debemos redoblar esfuerzos para que las elecciones sean justas, al mismo tiempo que forjamos diferentes alianzas que apoyen sistemas judiciales independientes, medios de comunicación y otros actores interesados en proteger los valores democráticos. En particular, la sociedad civil debe liderar con el ejemplo, creando el modelo de responsabilidad democrática que queremos ver”, explicó Tiwana.

En líneas generales, la iniciativa "Reimaginar la democracia" reveló que, en general, la gente todavía cree que la democracia es la mejor forma de gobierno, incluso si no están satisfechos con su experiencia actual. Tener voz e influencia sobre las circunstancias de nuestras vidas es una aspiración humana fundamental. Con la democracia sustantiva, se pueden tomar mejores decisiones y se pueden exigir más responsabilidades a los decisores.

FIN

Notas para los editores

Para ver el informe completo, haga clic aquí.

Para leer todas las contribuciones en la plataforma “Reimaginar la Democracia”, en las que se basa el informe, haga clic aquí.

Para obtener datos en tiempo real sobre las amenazas a la democracia y la sociedad civil en todos los países, proporcionados por el Monitor de CIVICUS, haga clic aquí.

Para ver el Informe sobre el Estado de la Sociedad Civil de 2018, haga clic aquí.

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