Por Nadia Ramos, miembro del Centro para el Liderazgo y la Innovación para las Mujeres de las Américas, activista y observadora electoral internacional.
Las democracias en América Latina tienen una deuda histórica: garantizar que las mujeres participen sin que el camino se llene de trampas. Entre trolls, violencia política y economías que asfixian, el tablero sigue inclinado. En una una región que a veces parece retroceder, seguimos dando pelea por una democracia real. En el marco del 8M, la observadora electoral Nadia Ramos reflexiona sobre por qué participar en política sigue siendo un acto de resistencia.
Lea más en LATFEM
