
Algo ha cambiado en los últimos años en la sociedad civil. Tanto las protestas callejeras como las campañas en internet han movilizado la creatividad, capturado la imaginación, dado que hablar y establecido la agenda. Los movimientos por la acción por el clima, la justicia racial y la igualdad de género han cambiado percepciones y puntos de vista a una velocidad increíble. Las movilizaciones masivas han desafiado gobiernos y, en ocasiones, los han cambiado.
Muchos de los movimientos que están detrás de este cambio fueron impulsados por una nueva generación de jóvenes activistas que han revitalizado antiguos movimientos sociales y creado sus propias estructuras de participación, adoptando tácticas creativas y utilizando las nuevas tecnologías. Son la nueva cara de la sociedad civil y están ampliando sus horizontes, desafiando los modelos establecidos de sociedad civil, su aspecto y su funcionamiento.
Este informe resume las conclusiones de un proyecto de investigación participativa de 10 meses de duración encargado por CIVICUS y nuestro Equipo de Acción Juvenil y llevado a cabo por un equipo intergeneracional de 14 investigadores, 11 de ellos con edades comprendidas entre los 18 y los 30 años. Se basa en entrevistas realizadas en 12 idiomas a 103 activistas de 55 grupos dirigidos por jóvenes en 25 países, y revela los factores que influyen en la entrada de los jóvenes en el activismo, las tácticas y herramientas que utilizan para generar impacto, los retos a los que se enfrentan y la forma en que los afrontan, así como las lecciones que están aprendiendo -y aprendemos todos- en el proceso.
Con el apoyo de la Agencia Noruega de Cooperación al Desarrollo.

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Tácticas
LA EDUCACIÓN COMO ARMA REVOLUCIONARIA
Revolución Educativa es un movimiento liderado por jóvenes que pretende transformar radicalmente el sistema educativo en Irak y en otros países de renta baja del mundo árabe. Sus fundadores son jóvenes activistas y educadores que se unieron por primera vez en 2015 para impartir clases extraescolares informales de pensamiento crítico a niños en edad escolar.
Uno de sus fundadores rememora esos primeros tiempos:
No podíamos alquilar ni conseguir un local para llevar a cabo nuestras actividades, así que convertí mi dormitorio en un aula. Reunimos a los niños de la zona que no tenían acceso a una escolarización de calidad y les enseñamos a argumentar, dialogar y formar opiniones utilizando nuestros propios materiales educativos.
Empezaron a promocionar sus actividades en redes sociales y su crecimiento fue tal que hoy en día cuentan con grupos de voluntarios en las 18 provincias de Irak y en varios otros países árabes. Aprendiendo de la experiencia, identificando las lagunas del sistema educativo formal y desarrollando enfoques alternativos:
Fue como un experimento. No teníamos ninguna investigación sistemática sobre qué métodos serían más eficaces con nuestros alumnos, así que [en función de la experiencia] fuimos entendiendo qué funcionaba y qué cosas se podían hacer de otra manera.
Este aprendizaje sirvió de base para el trabajo de incidencia y campaña de Revolución Educativa. El grupo exhorta a los gobiernos y a las escuelas que aumenten la financiación educativa y reformen sus métodos tradicionales de aprendizaje, basados en la memorización. Organiza manifestaciones coordinadas en todo el país y colabora estrechamente con medios de comunicación nacionales para ganar visibilidad. A través de la colaboración con movimientos similares de la región, realizó un estudio en 22 países con el objetivo de comprender mejor el estado de la educación en el mundo árabe y debatir la eficacia y replicabilidad de sus métodos.
Si bien el grupo busca y obtiene permisos para ciertas actividades, sigue sin estar registrado y se autofinancia con las contribuciones de sus miembros y algunas donaciones.

ARTE PARA LA PAZ
En 2014, un grupo de jóvenes sirios fundó Peace Makers, una organización cuyo objetivo es promover la paz a través del arte, celebrar el patrimonio sirio y empoderar a la juventud para que desempeñe un rol central en la consolidación de la paz. Una de sus actividades más populares es su gira pacifista, que recorre periódicamente 11 regiones del país. La gira evoca la energía y las imágenes de un bazar, un mercado tradicional que es también un lugar de encuentro donde se forjan conexiones sociales y se fortalece la comunidad.
El bazar itinerante de Peace Makers ofrece talleres de formación, espacios de diálogo y espectáculos artísticos. Si bien los temas que es posible abordar se encuentran limitados por restricciones locales, el grupo trabaja para construir un lugar de no violencia donde los y las participantes puedan relajarse y conectar entre sí. Dirigido por 20 miembros principales, el grupo cuenta ahora con 700 voluntarios y ha podido seguir funcionando a pesar de las restricciones considerables que pesan sobre el espacio cívico.
En Sudán del Sur, Anataban (“Estoy cansado/a” en árabe) moviliza a jóvenes por la paz y la reconciliación mediante el arte. La organización nació de una campaña: en 2016, un grupo de 20 artistas produjo y compartió una canción para expresar su frustración con el conflicto del país y llamar a la acción de todos aquellos que, igualmente frustrados, quisieran un cambio. Esto desencadenó un movimiento que se convirtió en una organización de la sociedad civil registrada. Hoy en día cuenta con 810 miembros organizados en nueve capítulos a lo largo de Sudán del Sur y en comunidades de refugiados en la región. En 2017 puso en marcha el Festival Hagana (“Es nuestro”), que atrajo a más de 5.000 jóvenes de diversas comunidades étnicas. Con el paso de los años, el festival fue creciendo hasta alcanzar los 14.000 asistentes en 2019.
Para Anataban, este festival ha servido para llamar la atención sobre otros temas sociales importantes. En 2020 lanzó “Stop Corona”, una campaña creativa que instaba a la ciudadanía a respetar las normas gubernamentales de prevención del COVID-19 y les ofrecía una plataforma para hacer sugerencias sobre cómo frenar su propagación. Para promover una cultura de diálogo público, Anataban organiza encuentros semanales de micrófono abierto de poesía basados en la tradición local de hacer invocaciones mediante la música y la poesía.
TEATRO PARA LA INCLUSIÓN
Los tres fundadores del Teatro Contra el Viento de Taiwán formaron el grupo en 2015, a sus 18 años. Los tres habían tenido problemas con la ley y querían ayudar a otros jóvenes en situaciones similares a reavivar su pasión por la vida y el aprendizaje y evitar caer en conductas de riesgo. El grupo utiliza el teatro para reunir a los jóvenes y crear juntos cosas de las que puedan sentirse orgullosos. A través de este proceso de co-creación, los jóvenes adquieren confianza, habilidades laborales y, sobre todo, un sentido de pertenencia y propósito. Una de las claves de su éxito es el cultivo de una mentalidad “Zhong er”, que toma en cuenta la especificad de los patrones de pensamiento y comportamiento de los adolescentes. Estos patrones específicos se utilizan para fomentar la confianza, incitando a los jóvenes a considerar su juventud, ambición y espíritu rebelde como “superpoderes” que podrían ayudarles a alcanzar sus objetivos.
CINE POR LOS DERECHOS HUMANOS
DAKILA: Colectivo Filipino para el Heroísmo Moderno fue fundado hace 18 años por un grupo de artistas que querían abordar el problema de la apatía política en Filipinas. Durante lo que una de sus fundadoras describe como sus “años de rock and roll”, DAKILA fue una red informal. Organizaba conciertos de música, recitales de poesía y otros eventos públicos para generar compromiso cívico y despertar interés por temas sociales críticos. Según la activista, “su éxito se debió a que era una nueva forma de hacer incidencia y concientizar a la juventud”. Gracias a la popularidad de los artistas, DAKILA fue ganando apoyo, y hoy es una organización registrada y dirigida por sus miembros, reconocida por su defensa de los derechos humanos y sus campañas. Uno de sus eventos de mayor éxito es el festival de cine sobre derechos humanos, que comenzó como un pequeño festival itinerante y creció gracias a colaboraciones estratégicas con universidades, hasta convertirse en el principal festival de derechos humanos de Filipinas. Se realiza en el área metropolitana de la capital, Manila, e incluye festivales satélite en ciudades de todas las regiones del país. El año anterior a la pandemia recibió a unas 80.000 personas.
LA CULTURA POPULAR COMO TÁCTICA DE INVOLUCRAMIENTO
El Milenio es una plataforma mediática hondureña liderada por jóvenes y dirigida a jóvenes que ofrece un espacio para debatir la situación sociopolítica. Lanzada inicialmente como un blog informal, creció hasta convertirse en una plataforma multimedia que publica artículos de opinión y noticias, alberga un podcast y coordina campañas en redes sociales y eventos presenciales. Mediante la creación de contenido “digital, divertido y juvenil”, El Milenio atrae a jóvenes que normalmente no tendrían mucho interés por la política. Para transmitir eficazmente sus mensajes, incorpora en sus campañas mediáticas tendencias populares entre los jóvenes. “Hacemos campañas en las redes sociales que son accesibles e interesantes para los jóvenes. Adaptamos nuestros contenidos a nuestro público. Para que sea viral, utilizamos fotos de famosos, nos montamos en las tendencias y utilizamos los sonidos virales de TikTok”, explica la directora del grupo. “Cuando mis padres vieron nuestra publicación de datos sobre participación de jóvenes en las elecciones junto a fotos de Bad Bunny, parecían muy confundidos, y ahí supe que estábamos difundiendo correctamente nuestro mensaje”. En vísperas de las elecciones presidenciales de 2021, el grupo creó a “Emil”, un bot de WhatsApp que proporcionaba información verificada sobre las candidaturas, incluidas sus áreas de trabajo, filiación partidaria, antecedentes profesionales y académicos y propuestas de campaña.
BIBLIOTECAS POR LOS DERECHOS LGBTQI+
Drishti es un colectivo queer no registrado dirigido por un núcleo de 15 jóvenes. Con sede en la región india de Assam, su objetivo es crear comunidad, solidaridad y toma de conciencia sobre cuestiones sociales críticas, principalmente relacionadas con el género y la sexualidad. Drishti ha organizado campañas públicas y marchas del Orgullo, pero lo que más le enorgullece es su iniciativa de bibliotecas. En la India, las bibliotecas han sido históricamente utilizadas por el Estado como herramienta política para promover la narrativa dominante. Pero Drishti ha recuperado este espacio cultural, abriendo dos bibliotecas que acogen a miembros de la comunidad, especialmente niños, para reunirse e intercambiar ideas libremente. Las bibliotecas funcionan también como espacios artísticos y centros de aprendizaje con talleres informales sobre género, identidad y otros temas de interés social impartidos por voluntarios. Las bibliotecas también están equipadas para alojar temporariamente a aquellos miembros de la comunidad que lo necesiten, incluidos jóvenes LGBTQI+.

UNA RED LATINOAMERICANA
AGloJoven (Alianza Global de Jóvenes Políticos) es una red latinoamericana de jóvenes políticos de reciente creación comprometida con el aumento de la participación de jóvenes en la política. Sus miembros fundadores se juntaron en el primer Encuentro Internacional de Jóvenes Políticos en Bogotá, Colombia, en enero de 2020. El grupo primero incluyó a activistas de Colombia y México, y luego se amplió a Bolivia, Guatemala y Venezuela. La formación de la red, explica uno de sus fundadores, “fue orgánica. Se originó compartiendo experiencias y comprendiendo nuestras necesidades comunes”.
AGloJoven funciona a través de centros regionales en los cinco países. Cada uno dispone de autonomía para registrarse localmente, recibir financiación y organizar actividades alineadas con el objetivo común de promover y defender los derechos humanos, la democracia y la consolidación de la paz. Aquellos que no puedan registrarse localmente pueden presentar propuestas de financiación a través de las otras oficinas. Este modelo descentralizado permite intercambiar y sacar provecho de las experiencias y recursos de cada centro. Durante la pandemia de COVID-19, el centro venezolano organizó una serie de conferencias de una semana de duración para fomentar el diálogo público sobre temas como las drogas y el matrimonio igualitario. Uno de los fundadores de AGloJoven señala que, gracias al trabajo de los demás centros para convocar a oradores de toda América Latina, entre ellos concejales y diputados, “transmitimos un mensaje importante a la juventud: se puede ser fiel a uno mismo y triunfar en política”. Participaron unas 150 personas.

LA EXPERIENCIA DE LOS MOVIMIENTOS DIASPÓRICOS
La colaboración entre movimientos parece ser especialmente común en las diásporas. Entre los grupos que han participado en esta investigación destacan dos casos: el de Estudiantes por un Tíbet Libre, una red global con múltiples nodos que reúne a la juventud en solidaridad con el pueblo tibetano, y el del grupo juvenil de la diáspora uigur POET.
Fundada en 1994, Estudiantes por un Tíbet Libre es conocida por sus “campamentos de acción”, que ofrecen sesiones intensivas de una semana de capacitación sobre técnicas y estrategias de acción no violenta y organización de base. Los campamentos solían estar dirigidos a líderes actuales y futuros del movimiento por la independencia del Tíbet, pero recientemente se han abierto a otras personas, y en concreto a “hongkoneses, uigures y aliados que compartan su visión de la liberación colectiva”. A principios de 2023 se realizó por primera vez en Europa un campamento de acción que acogió a distintos movimientos, y un segundo campamento está previsto para finales de este año. Está abierto a movimientos por el clima, por los derechos de pueblos indígenas y por la justicia racial, como Black Lives Matter (“Las vidas negras importan”). Según el director de campañas del grupo, esta decisión surgió del reconocimiento del potencial del campamento para apoyar a aliados y del valor de la colaboración entre movimientos:
Cada movimiento tiene sus puntos fuertes. Por ejemplo, los uigures han tenido mucho éxito en materia de incidencia, por lo que pueden ayudar a otros en si incidencia en las Naciones Unidas. Ciertos movimientos, por otro lado, acuden al movimiento tibetano en busca de apoyo para sus campañas estratégicas. La creación de alianzas entre movimientos nos ofrece la oportunidad de aprender de nuestros errores, contribuir al éxito de los demás y trabajar juntos por nuestra liberación colectiva.
Un miembro de POET también describe los recientes intercambios que el grupo ha mantenido con “comunidades involucradas en luchas similares”, incluidos grupos de pueblos indígenas, palestinos y de Hong Kong. Esto conlleva un proceso personal de aprendizaje y comprensión:
Siempre había pensado que solamente los uigures eran víctimas de opresión. Es esclarecedor ver que otras personas han tenido experiencias similares. Podemos educarnos unos a otros. Las Naciones Originarias de Canadá han experimentado trauma durante generaciones. Lo siguen sufriendo hasta el día de hoy.

Desafíos
ESTRATEGIAS PARA MINIMIZAR LA DEPENDENCIA DE LA FINANCIACIÓN INTERNACIONAL
Tanto los grupos juveniles registrados como los no registrados estudian formas de minimizar su dependencia de la escasa financiación internacional. Algunos se están orientando hacia modelos de empresa social para desarrollar fuentes independientes de ingresos. Por ejemplo, los que cuentan con conocimientos técnicos buscan contratos de consultoría remunerados para desarrollar campañas de comunicación, organizar eventos o realizar investigaciones.
Otros han adquirido activos físicos. Un grupo comunitario de Tailandia, por ejemplo, compró vehículos para transportar a los miembros de la comunidad a protestas y los alquila cuando no los está utilizando.
Varios grupos han entablado relaciones con socios privados que aportan ayuda en especie y financiamiento más flexible. La Asociación Panameña de Debate tiene un acuerdo con la cadena de alimentación Subway, que hace el catering de sus actividades en la capital. Está buscando patrocinios similares para sus secciones regionales, ya que proporcionar comida a los participantes es uno de sus gastos más importantes.
Otros han recurrido al crowdfunding para sufragar gastos que los donantes no suelen cubrir. En Tailandia, ante la necesidad de fondos para pagar la fianza de numerosos jóvenes activistas detenidos en virtud del artículo 112 del Código Penal, también conocido como ley de lesa majestad, un grupo de activistas solicitó donaciones de 112 baht tailandeses (unos US$3) y logró recaudar millones.
Un grupo juvenil de Filipinas mantiene una red de jóvenes de las principales comunidades insulares del país. Para aliviar la carga administrativa de los grupos que integran la red y compensar su falta de acceso a financiación, ha asumido la responsabilidad financiera y administrativa, incluida la gestión de subvenciones, lo cual permite a sus miembros seguir trabajando de manera informal, sin estar registrados.

Un activista filipino describe la interrupción de las actividades del grupo por parte de la policía en el contexto de la implacable “guerra contra las drogas” del expresidente Rodrigo Duterte:
Agentes de policía irrumpieron en un evento de capacitación para jóvenes agricultores. Pidieron ver la autorización y los objetivos del programa y requirieron datos personales como nombres de las madres, fechas de nacimiento y direcciones de los participantes, y luego dieron por terminada la capacitación. Los datos recogidos podrían ser utilizados para acusar falsamente a los participantes de delitos relacionados con drogas. Decidimos evitar organizar actividades en estas zonas para garantizar la seguridad de nuestro personal.
Un activista tailandés narra una experiencia de intimidación por parte de las fuerzas militares para desactivar un movimiento de protesta:
La primera vez que protestamos contra el proyecto industrial del gobierno, desplegaron a los militares para controlar las protestas pacíficas. Militares armados vinieron a mi escuela a inquirir por mis movimientos, paradero y planes, e intimidaron a estudiantes y personal. Las autoridades incluso acudieron a mi casa para preguntar a mi madre por mis actividades y las de mi grupo, llamaron a mis amigos para preguntar por mi paradero y les enviaron mensajes a sus números personales.

CONTROVERSIAS EN TORNO AL VOLUNTARIADO
El voluntariado es materia de controversia entre los grupos liderados por jóvenes. Para muchos es esencial no solamente para el funcionamiento sino también para los valores y la cultura de la organización. Así lo explica una integrante de El Milenio:
Creemos que el voluntariado aumenta la credibilidad del movimiento. Nuestra organización es muy adaptable y flexible, sobre la base de la premisa de que el trabajo es voluntario. Hablamos abiertamente sobre el tiempo que podemos dedicar y no pedimos a nadie que se comprometa más de lo que puede. Esta es la cultura millennial. Participar no es una obligación, sino que lo hacemos porque queremos. Es más que un deber, es una convicción.
Otros, sin embargo, se oponen firmemente al trabajo no remunerado y, por lo tanto, tratan de minimizar su dependencia del voluntariado. Un miembro de ReFuse, un grupo libanés, lo expresa del modo siguiente:
Tenemos muy pocos voluntarios y hacemos todo lo posible por no depender de ellos porque creemos que todo el mundo debe recibir una compensación por su trabajo.
Una integrante de Voto Joven de Venezuela añade algunas consideraciones prácticas que han llevado al grupo a buscar “alternativas al voluntariado no remunerado”:
Los y las jóvenes necesitan utilizar su tiempo para mantenerse económicamente. Pero no todos los donantes entienden la necesidad de pagar a los voluntarios, por más que esto sea esencial para su sustento. La rotación de voluntarios es muy alta, y cada vez que alguien se va, perdemos conocimientos y acabamos teniendo que volver a hacer de nuevo el mismo trabajo.
Estos dos puntos de vista opuestos se encuentran tanto en los grupos informales como en los más establecidos.
LA GESTIÓN DEL RECAMBIO Y LA CONTINUIDAD DE LA PARTICIPACIÓN
El Milenio es una organización hondureña de voluntarios: cuenta con un equipo central de hasta 20 voluntarios que gestionan las operaciones cotidianas y una red de más de 100 voluntarios que contribuyen escribiendo artículos, co-creando campañas y participando en actividades. Los miembros fundadores y exvoluntarios participan a través de un grupo asesor, pero no se les considera miembros activos: para sostener la participación, el grupo ha aplicado una estricta política de renovación generacional que exige que los mayores de 26 años cedan su lugar a activistas más jóvenes. Esto ayuda a evitar el agotamiento y garantiza que los roles queden en manos de personas comprometidas en un momento de la vida en el que pueden dedicarles suficientes tiempo y energía. Gracias a esta política, El Milenio puede anticipar la salida de integrantes clave, lo cual permite un traspaso fluido y una mayor continuidad.
En la RDC, LUCHA también es totalmente gestionada por voluntarios. A pesar de los considerables riesgos que sus miembros enfrentan a causa de su activismo, consigue mantener una importante cantidad de miembros ofreciéndoles múltiples formas de participación que requieren distintos niveles de compromiso. Tiene tres categorías de miembros: los simpatizantes, que son los que creen en la misión de LUCHA y hacen aportes económicos pero no participan en sus actividades; los activistas junior, voluntarios que participan en reuniones y ayudan a llevar a cabo actividades; y los “insiders”, que tienen un acuerdo por escrito y forman parte de su equipo directivo. LUCHA mantiene el apoyo de sus voluntarias haciendo coincidir los intereses individuales con las necesidades del movimiento. Al incorporarse, los voluntarios completan un proceso de orientación y formación y se les pide que identifiquen tres de los cinco grupos de trabajo disponibles a los que les gustaría unirse. Se les asigna a uno o dos de ellos en función de las necesidades de la organización.

En 2020, los movimientos juveniles tailandeses desencadenaron la mayor oleada de protestas antigubernamentales desde el golpe militar de 2014. Pero el régimen se reafirmó mediante la persecución y el miedo. Acosó, detuvo, procesó y condenó a activistas, al tiempo que aumentaba las restricciones a la labor de la sociedad civil. En respuesta, un grupo prodemocracia tailandés estableció un “pueblo” donde pueden refugiarse los activistas que han participado en protestas antigubernamentales. El pueblo ofrece un espacio seguro donde los activistas pueden descansar, reagruparse y elaborar estrategias. Además, la iniciativa ofrece apoyo a activistas ecologistas desplazados por proyectos de desarrollo a gran escala, de modo que proporciona un espacio para la colaboración entre movimientos.

ROMPIENDO LAS BARRERAS CULTURALES
El grupo taiwanés With Red & Period Museum colabora con líderes religiosos y culturales para cambiar las per - cepciones sociales de la menstruación. Existe una creen - cia generalizada que prohíbe el ingreso a templos religio - sos a personas que estén menstruando, lo cual perpetúa la idea subyacente de que las personas menstruantes son “impuras”. Debido a que en los templos se coleccionan amuletos, el grupo produce y distribuye amuletos con mensajes positivos sobre la menstruación. Éstos cuentan con el respaldo de los templos más influyentes.
Chacha Emprende, una iniciativa boliviana fundada por jóvenes para luchar contra la violencia de género y el es - tigma social que limita el acceso de las mujeres a la toma de decisiones, utiliza un programa de educación integral que promueve “nuevas masculinidades”. Organiza talle - res de capacitación para hombres jóvenes indígenas que deseen emprender actividades tradicionalmente consi - deradas “femeninas”, como la cocina y la fabricación de artesanías. Esto fomenta una mayor comprensión y res - peto por estas líneas de trabajo. Guiados por un anciano indígena, los participantes debaten sobre el chacha-war - mi -la dualidad hombre-mujer en el mundo indígena ay - mara- y exploran las formas en que las tradiciones ances - trales fomentan la igualdad y el respeto entre los géneros

DESCOLONIZACIÓN DE LOS SISTEMAS DE CONOCIMIENTO
En Tailandia, una red comunitaria que defiende los derechos colectivos y el derecho a la tierra colabora con académicos locales para recopilar y sistematizar datos que se incorporan a la incidencia política. Uno de sus miembros destaca la importancia de estas colaboraciones:
Nuestras actividades han tenido éxito porque tenemos acceso a datos exhaustivos. Cuando las autoridades o las empresas intentan desacreditarnos, podemos refutar sus afirmaciones con información recopilada en tiempo real por miembros de la comunidad pero revisada y respaldada por académicos.
Recientemente, la red ha realizado un estudio en colaboración con académicos locales sobre la agricultura regenerativa (en la que se rotan distintos tipos de cultivos) y su relación con la contaminación atmosférica. Ahora quiere ampliar sus colaboraciones académicas:
Estamos en contacto con académicos de gran trayectoria con los que hemos trabajado durante décadas, pero queremos ampliarnos a académicos de generaciones más jóvenes que puedan aportar un nuevo enfoque para el tema del derecho a la tierra y los derechos colectivos.
Tras décadas de actividad en las que optó por no vincularse con movimientos “políticos”, la red recientemente unió fuerzas con otros movimientos juveniles que presionan a favor de la reforma gubernamental. Lo hizo impulsada por sus miembros más jóvenes, que consideran que su misión organizacional está intrínsecamente ligada a objetivos políticos más amplios.

Varios grupos describen los desequilibrios de poder dentro de las comunidades activistas como un obstáculo para avanzar. Uquira, una red feminista interseccional no registrada y dirigida por voluntarias que promueve agendas afrofeministas y queer en Venezuela, es uno de los grupos que luchan por hacerse oír frente a las voces que suelen dominar la comunidad activista:
Los activistas LGBTQI+ son en su mayoría hombres. El liderazgo es mayormente desempeñado por hombres; ellos son los portavoces, y sin embargo no entienden los principales temas de incidencia. Es diferente cuando las que lideran son mujeres.
Si bien reconoce que la labor activista siempre es dura, la activista subraya que el hecho de ser “mujeres, parte de la comunidad LGBTQI+ y disruptivas”, la vuelve aún más difícil.
Otras redes feministas mencionan luchas parecidas. Una organización feminista interseccional con sede en Indonesia que solicitó mantener el anonimato afirmó que recibe amenazas tanto del gobierno como de organizaciones conservadoras de la sociedad civil que consideran al feminismo una agenda occidental.
Otros desequilibrios de poder surgen de tensiones entre activistas rurales y urbanos, entre activistas trans y cisgénero, al interior de grupos donde coexisten distintas generaciones, entre grupos mainstream y grupos inclusivos de personas con discapacidad, y entre distintas facciones ideológicas de un mismo movimiento. Esto último lo destaca un activista tailandés que reconoce que “los conflictos internos y la falta de confianza dentro del movimiento han contribuido a nuestro fracaso”

LA GESTIÓN DEL ÉXITO
Para gestionar y garantizar la financiación de su creciente portafolio de proyectos de derechos humanos, DAKILA creó y registró una organización hermana. Esto le permitió garantizar una gestión eficaz sin dejar de ser un grupo activista cuyos miembros tienen espacio para experimentar con nuevas ideas. Si bien el grupo reconoce que mantener dos organizaciones es una solución que exige muchos recursos, le atribuye el mérito de haber permitido el desarrollo de los sistemas que necesitaba para apoyar su crecimiento y mantener al mismo tiempo la chispa creativa de sus comienzos, 18 años atrás. La separación de las estructuras activistas y de gestión también ha ayudado a DAKILA a minimizar riesgos.
Si no hay financiación, siempre podemos renunciar a las actividades relacionadas con proyectos. Sin embargo, nunca abandonaremos DAKILA, ya que estamos convencidos desde siempre de que el impulso para la construcción del movimiento nace del espíritu comunitario encarnado en DAKILA.

Aprendizajes

Agradecimientos
El análisis contenido en este informe no habría sido posible sin los aportes e ideas de numerosos activistas que generosamente contribuyeron con su tiempo y experiencia y compartieron sus historias. Agradecemos a los grupos y movimientos que participaron en las entrevistas que sirven de base a este informe:
Acción para la Promoción de Jóvenes y Niños Comunicadores, Mali | AGloJoven, Venezuela | Anataban, Sudán del Sur | Asociación Juvenil Rohingya, Bangladesh | Asociación Nacional de la Parálisis Cerebral, Uganda | Asociación Panameña de Debate, Panamá | Asociación Parlons-Jeunesse, Mali | Burma Support, Myanmar | Centro Internacional de Psicología para la Paz, Cachemira | Chacha Emprende, Bolivia | Consejo Democrático de Hong Kong, Hong Kong/Estados Unidos | Coordinación de Organizaciones de Ayuda de Emergencia y Asistencia para el Desarrollo, Congo | CTJ Rutshuru, RDC | DAKILA: Colectivo Filipino para el Heroísmo Moderno, Filipinas | Djerba Insolite, Túnez | Drishti, India | Educación y Desarrollo de la Sabiduría para Mujeres Rohingya, Bangladesh | El Milenio, Honduras | Equipo Voluntario Basreon, Irak | Estudiantes por un Tíbet Libre, Estados Unidos | Fundación Civitas, Venezuela | Greenish, Egipto | Grupo Feminista XX, Irak | LUCHA, RDC | Ma’Mara Sakit Village, Sudán del Sur | Naffe Tusobola, Uganda | Ngwe Oo Guru Lay Myar, Myanmar | Observatorio de Juventudes, Venezuela | Peace Makers Organisation, Siria | People of East Turkistan, Australia | Red Juvenil All Arakan, Myanmar | Red Tarim, Reino Unido | ReFuse, Líbano | Revolución Educativa, Irak | Safai Sena, India | Savoir Vivre, RDC | Show Abilities Uganda Este/Centro/Norte/Oeste, Uganda | Teatro Contra el Viento, Taiwán | Thaluwang, Tailandia | Transmen Collective, India | Unidad Rohingya de Innovación para la Paz, Bangladesh | Uquira, Venezuela | Voto Joven, Venezuela | With Red & Period Museum, Taiwán | Word Smash Poetry Movement, Zambia
Vaya nuestro especial agradecimiento a los y las activistas de Bangladesh, Filipinas, Indonesia, Mali, Myanmar y Tailandia que solicitaron mantener el anonimato por motivos de seguridad, pero aportaron valiosa información y puntos de vista sobre los esfuerzos que siguen realizando sin dejar que el miedo les aleje de sus sueños.






