detención de persona defensora

 

  • KAZAJISTÁN: “La cuarentena se convirtió en una suerte de excusa del gobierno para perseguir a la sociedad civil”

    CIVICUS conversa con Asya Tulesova, una defensora de los derechos cívicos y ambientales de Kazajstán. El 8 de junio de 2020 Asya fue arrestada y detenida tras participar en una manifestación pacífica en la ciudad de Almaty. Fue liberada el 12 de agosto de 2020, pero bajo libertad condicional. El caso de Asya fue parte de la campaña de CIVICUS #StandAsMyWitness, lanzada el 18 de julio, el Día de Nelson Mandela, para exigir la liberación de las personas defensoras de derechos humanos que están encarceladas o son perseguidas o acosadas por defender la libertad, los derechos y la democracia y denunciar la corrupción de gobiernos y compañías multinacionales.

    Asya Tulesova

    ¿Nos contarías un poco acerca de tu historia y tu activismo ambiental?

    Durante los últimos años he trabajado para una organización de la sociedad civil, la Fundación Cívica Sentido Común, enfocada en el desarrollo comunitario. Trabajamos en proyectos ambientales y educativos orientados a mejorar la calidad de vida de las comunidades locales. En 2015 lanzamos nuestro proyecto de monitoreo de la calidad del aire en Almaty con el objetivo de brindar a la gente acceso a información gratuita y actualizada sobre la calidad del aire en la ciudad. El proyecto mejoró considerablemente la comprensión de la gente sobre la importancia del tema.

    Cuando me di cuenta de que la calidad del aire era un problema político, intenté postularme para el consejo local. Sin embargo, mi candidatura fue rechazada debido a discrepancias menores en mi declaración de ingresos fiscales. Este mismo razonamiento se utilizó para excluir a cientos de candidatos y candidatas que se postulaban como independientes en todo Kazajistán. Demandamos a la comisión electoral central, pero no pudimos persuadir al tribunal para que restableciera mi candidatura, a pesar de de que teníamos todas las pruebas que respaldaban mi reclamo. Mi caso ahora está siendo examinado por el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

    Continuamos nuestro activismo ambiental mediante la publicación de artículos, investigaciones sobre la contaminación del aire, la participación en eventos públicos y la organización de charlas públicas sobre el tema. En abril de 2019 mi compañero, el activista Beibarys Tolymbekov, y yo fuimos arrestados por sostener una pancarta en la maratón anual de Almaty; nuestros amigos Aidos Nurbolatov, Aigul Nurbolatova y Suinbike Suleimenova fueron multados por filmarnos sosteniendo el cartel. En tanto que integrantes de un movimiento de activistas jóvenes, queríamos llamar la atención de la gente sobre el carácter injusto de las siguientes elecciones presidenciales y la falta de candidatos independientes. Beibarys y yo recibimos 15 días de arresto administrativo; mientras estaba detenida hice una huelga de hambre para protestar contra la decisión del tribunal, y en un momento mi compañera de celda me dio un puñetazo en el estómago por negarme a cumplir con su reclamo de poner fin a mi huelga de hambre. Nuestra detención resultó en una serie de protestas en todo el país y en un aumento de la participación política de los jóvenes. Continuamos nuestro trabajo con la esperanza de que nuestros esfuerzos atrayeran más candidaturas independientes a la competencia electoral.

    La condición de activista en Kazajistán está asociada a un cierto grado de presión constante por parte del gobierno y las autoridades policiales. Muchas personas activistas y defensoras de derechos humanos, así como periodistas, viven bajo un intenso escrutinio y bajo constante vigilancia e intimidación por parte de los organismos encargados de hacer cumplir la ley o de otros que actúan en su nombre.

    ¿Qué fue lo que ocurrió durante la protesta de junio de 2020 en la que te arrestaron?

    Durante la protesta del 6 de junio de 2020 presencié actos de brutalidad policial hacia manifestantes pacíficos. No era la primera vez; cada manifestación pacífica “no autorizada” que hemos tenido hasta ahora ha ido acompañada del uso excesivo de la fuerza por parte de la policía. Pero en esta oportunidad decidí pararme frente a una de las camionetas policiales cargadas de personas detenidas ilegalmente para evitar que se las llevaran. Varios policías me atacaron, me sacaron a rastras de la camioneta y, cuando intenté regresar, me tiraron al suelo. En ese estado emocional le quité la gorra a un oficial de policía, a modo de protesta por las acciones policiales ilegales y la detención de manifestantes pacíficos. Es difícil articular lo que pasaba por mi cabeza en ese momento. Definitivamente estaba en estado de shock.

    Esto fue capturado en video y fui acusada de “insultar públicamente a un representante de las autoridades” en virtud del artículo 378, parte 2 del Código Penal, y de “infligir daño no grave a un representante de las autoridades”, en virtud del artículo 380, parte 1.

    ¿Cómo fue estar presa? ¿Tuviste miedo de contraer COVID-19?

    Estuve en prisión durante más de dos meses. El centro de detención adonde me llevaron está ubicado en el extremo norte de Almaty. Me llevaron por la noche y primero me pusieron en una celda de cuarentena para los detenidos recién llegadao, donde pasé más de diez días familiarizándome con las normas internas de la institución. Después de eso me trasladaron a una celda diferente.

    Debido a la pandemia de COVID-19, las visitas de familiares y amigos estaban prohibidas. Solo pude hablar con mi madre dos veces por semana durante diez minutos por videollamada y recibir visitas de mis abogados cada dos semanas. Las condiciones en esta institución eran mucho mejores que en el centro de detención temporario ubicado en la estación de policía donde antes había pasado dos días. La celda estaba relativamente limpia y tenía dos literas para cuatro personas, un lavabo y un inodoro. Nos turnábamos para limpiar la celda. Dos de mis compañeras de celda fumaban en el baño. Nos alimentaban tres veces al día, principalmente guisos y sopas. Nos llevaban a “pasear” cinco veces por semana, a una instalación especialmente diseñada para ello, que era básicamente una celda sin ventanas ni techo. Nuestros paseos por lo general duraban de 15 a 20 minutos, por lo que tuve que escribir una queja a las autoridades de la institución para que cumplieran con sus propias regulaciones internas y nos dieran una hora completa para caminar. Nos duchábamos una vez a la semana, durante 15 minutos por persona.

    Varias veces a la semana recibía paquetes procedentes de familiares y amigos. Su apoyo fue muy útil para mantener alto mi ánimo. Recibí una radio que me mandó otro activista, Marat Turymbetov, cuyo amigo Alnur Ilyashev había estado detenido en el mismo centro por sus críticas al partido gobernante, Nur Otan. Pasábamos mucho tiempo escuchando la radio a la espera de noticias, pero la mayoría de las noticias eran sobre la pandemia de COVID-19. Ocasionalmente también escuchábamos rumores acerca de casos de COVID-19 en la institución, pero no había nada seguro, así que no tuve demasiado temor a contraer el virus. Mi madre, sin embargo, estaba muy preocupada por eso y cada tanto me enviaba medicamentos. La pandemia ha sido muy dura para nuestro país y se ha cobrado muchas vidas.

    Esta vez, personalmente no he experimentado ninguna violación importante mientras estaba detenida, más allá del incumplimiento de algunas reglas internas por parte del personal. Sé que otras personas detenidas pasaron meses en la institución sin recibir visitas de la persona que investigaba su caso, su abogado o sus familiares. En un principio tuve sospechas cuando, en el centro de detención temporaria, me colocaron en una celda con la misma mujer que había estado conmigo en el centro de detención especial para faltas administrativas un año atrás.

    No puedo decir que sienta que he estado detenida durante mucho tiempo, pero fue suficiente para que aumentaran mi aprecio y mi compasión hacia los activistas y otras personas que han pasado meses y años en prisión. Por ejemplo, el defensor de derechos humanos Max Bokayev ha estado en prisión durante más de cuatro años por apoyar una manifestación pacífica contra la venta ilegal de tierras a empresas chinas. Durante la cuarentena, muchos activistas y líderes políticos fueron sometidos a registros y detenciones, por lo que la cuarentena se convirtió en una suerte de excusa del gobierno para perseguir a la sociedad civil. Entre los activistas detenidos se contaron Sanavar Zakirova, que ha sido perseguida por sus intentos de registrar un partido político, los activistas Abay Begimbetov, Askar Ibraev, Serik Idyryshev, Askhat Jeksebaev, Kairat Klyshev y muchos otros.

    ¿Qué piensas sobre la sentencia que recibiste?

    No estoy de acuerdo con mi sentencia, por eso vamos a apelar. El tribunal debe tener en cuenta el grado de peligro para la sociedad que suponen las faltas que cometí, que difícilmente constituyen un delito. Sin embargo, sí lamento la falta de autocontrol y la mala educación que exhibí. Creo firmemente en la protesta no violenta y mi caso es una gran oportunidad para que tanto nosotros como el gobierno condenemos la violencia procedente de ambos lados.

    ¿Qué apoyos necesitarían los activistas como ustedes de la comunidad internacional?

    Estoy muy agradecida de que mi caso haya recibido atención y apoyo internacionales. Fue un honor estar representada en la campaña de CIVICUS, #StandAsMyWitness. También estoy muy agradecida hacia mi madre, mis abogados, mi familia, amigos y simpatizantes de Kazajistán y de todo el mundo, a quienes se les ocurrieron muchas ideas creativas para crear conciencia pública y atraer la necesaria atención a mi caso y al problema de la brutalidad policial en Kazajistán. Personalmente, me inspiré mucho en una de las iniciativas lanzadas por mis buenos amigos Kuat Abeshev, Aisha Jandosova, Irina Mednikova y Jeffrey Warren, Protest Körpe, una forma simple y visualmente bella de presentar demandas de justicia y derechos humanos de una manera agradable y cariñosa. Es fácil unirse a ella. La mayoría de los mensajes de Protest Körpe son universales y tienen relevancia para muchos países. ¡Hagamos oír nuestros mensajes! Siento que podemos aprender nuevas tácticas creativas de Protest Körpe y de otras iniciativas y adaptarlas a nuestro contexto local. ¿No sería fantástico si esas campañas y movimientos pudieran conformar una red para que todos podamos compartir y aprovechar las experiencias de los demás?

    El espacio cívico enKazajistán es calificado como “obstruido” por elCIVICUS Monitor.
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  • KAZAKHSTAN : « La quarantaine est devenue une sorte de prétexte du gouvernement pour persécuter la société civile »

    CIVICUS s’entretient avec Asya Tulesova, une défenseuse des droits civiques et environnementaux du Kazakhstan. Le 8 juin 2020, Asya a été arrêtée et détenue après avoir participé à une manifestation pacifique dans la ville d’Almaty. Elle a été libérée le 12 août 2020, mais en liberté conditionnelle. Le cas d’Asya faisait partie de la campagne de CIVICUS #StandAsMyWitness, lancée le 18 juillet, à l’occasion de la journée de Nelson Mandela, pour demander la libération des défenseurs des droits humains qui sont emprisonnés, persécutés ou harcelés pour avoir défendu la liberté, les droits et la démocratie et exposé la corruption des gouvernements et des sociétés multinationales.

    Asya Tulesova

    Pourriez-vous nous parler un peu de votre histoire et de votre militantisme en faveur de l’environnement ?

    Ces dernières années, j’ai travaillé pour une organisation de la société civile, la Common Sense Civic Foundation, axée sur le développement communautaire. Nous travaillons sur des projets environnementaux et éducatifs visant à améliorer la qualité de vie des communautés locales. En 2015, nous avons lancé notre projet de surveillance de la qualité de l’air à Almaty dans le but de donner à la population l’accès à des informations gratuites et actualisées sur la qualité de l’air dans la ville. Le projet a considérablement amélioré la compréhension des gens sur l’importance de la question.

    Quand je me suis rendu compte que la qualité de l’air était une question politique, j’ai essayé de me présenter au conseil municipal. Toutefois, ma candidature a été rejetée en raison de légères divergences dans mes déclarations d’impôts. Ce même raisonnement a été utilisé pour exclure des centaines de candidats se présentant comme indépendants dans tout le Kazakhstan. Nous avons intenté un procès contre la commission électorale centrale, mais nous n’avons pas réussi à convaincre le tribunal de rétablir ma candidature, même si nous avions toutes les preuves à l’appui de ma demande. Mon cas est actuellement examiné par le Comité des droits de l’homme des Nations unies.

    Nous poursuivons notre activisme environnemental en publiant des articles, en effectuant des recherches sur la pollution de l’air, en participant à des événements publics et en organisant des débats publics sur la question. En avril 2019, mon collègue militant Beibarys Tolymbekov et moi-même avons été arrêtés pour avoir tenu une banderole lors du marathon annuel d’Almaty ; nos amis Aidos Nurbolatov, Aigul Nurbolatova et Suinbike Suleimenova ont été condamnés à une amende pour nous avoir filmés en train de tenir la banderole. En tant que membres d’un mouvement de jeunes militants, nous voulions attirer l’attention des gens sur l’injustice des prochaines élections présidentielles et le manque de candidats indépendants. Beibarys et moi avons été placés en détention administrative pendant 15 jours. Pendant ma détention, j’ai entamé une grève de la faim pour protester contre la décision du tribunal, et à un moment donné, ma codétenue m’a donné un coup de poing dans le ventre car je refusais de me conformer à sa demande de mettre fin à ma grève de la faim. Notre arrestation a donné lieu à une série de manifestations dans tout le pays et à une augmentation de la participation politique des jeunes. Nous avons poursuivi nos efforts avec l’objectif d’attirer davantage de candidatures indépendantes à la compétition électorale.

    Le statut d’activiste au Kazakhstan est associé à un certain degré de pression constante de la part du gouvernement et des autorités chargées de l’application de la loi. De nombreux militants et défenseurs des droits humains, ainsi que des journalistes, vivent sous une surveillance intense et font l’objet d’une surveillance et d’une intimidation constantes de la part des forces de l’ordre ou d’autres personnes agissant en leur nom.

    Que s’est-il passé lors de la manifestation de juin 2020 où vous avez été arrêtée ?

    Lors de la manifestation du 6 juin 2020, j’ai été témoin d’actes de brutalité policière à l’encontre de manifestants pacifiques. Ce n’était pas la première fois ; chaque manifestation pacifique « non autorisée » que nous avons menée jusqu’à présent s’est accompagnée d’un usage excessif de la force par la police. Mais cette fois-ci, j’ai décidé de me tenir devant l’un des fourgons de police remplis de personnes détenues illégalement pour empêcher qu’on ne les emmène. Plusieurs policiers m’ont attaquée, m’ont entraînée loin du fourgon, et quand j’ai essayé de revenir, ils m’ont jetée à terre. Dans cet état d’esprit, j’ai enlevé sa casquette à un policier pour protester contre les actions illégales de la police et la détention de manifestants pacifiques. Il est difficile d’exprimer ce qui me passait par la tête à ce moment-là. J’étais vraiment en état de choc.

    Cela a été enregistré sur vidéo et j’ai été accusée d’« insulte publique à un représentant des autorités » en vertu de l’article 378, partie 2 du code pénal et d’« atteinte non grave à un représentant des autorités » en vertu de l’article 380, partie 1.

    Comment avez-vous ressenti le fait d’être en prison ? Aviez-vous peur d’attraper la COVID-19 ?

    J’ai été retenue en prison pendant plus de deux mois. Le centre de détention où j’ai été emmenée est situé à l’extrême nord d’Almaty. On m’y a emmené la nuit et on m’a d’abord mis dans une cellule de quarantaine pour les détenus nouvellement arrivés, où j’ai passé plus de dix jours à me familiariser avec le règlement intérieur de l’institution. Après cela, j’ai été transférée dans une autre cellule.

    En raison de la pandémie de la COVID-19, les visites de famille et d’amis ont été interdites. Je ne pouvais parler à ma mère que deux fois par semaine pendant dix minutes par appel vidéo, et je recevais mes avocats toutes les deux semaines. Les conditions dans cet établissement étaient bien meilleures que dans le centre de détention temporaire situé au poste de police où j’avais passé deux jours auparavant La cellule était relativement propre et disposait de deux lits superposés pour quatre personnes, d’un évier et de toilettes. Nous nettoyions la cellule à tour de rôle. Deux de mes compagnons de cellule fumaient dans la salle de bain. Nous étions nourris trois fois par jour, principalement de ragoûts et de soupes. On nous emmenait faire des « promenades » cinq fois par semaine, dans une installation spécialement conçue, qui était en fait une cellule sans fenêtre ni toit. Nos promenades duraient généralement 15 à 20 minutes. J’ai donc dû écrire une plainte aux autorités de l’institution pour me conformer à leur propre règlement intérieur et nous donner une heure complète de marche. Nous prenions une douche une fois par semaine, à raison de 15 minutes par personne.

    Plusieurs fois par semaine, je recevais des colis de ma famille et de mes amis. Leur soutien m’a beaucoup aidé à garder le moral. J’ai reçu une radio envoyée par un autre militant, Marat Turymbetov, dont l’ami Alnur Ilyashev avait été détenu dans le même centre pour avoir critiqué le parti Nur Otan au pouvoir. Nous avons passé beaucoup de temps à écouter la radio en attendant des nouvelles, mais la plupart des nouvelles concernaient la pandémie de la COVID-19. De temps en temps, nous entendions des rumeurs sur des cas de COVID-19 dans l’institution, mais rien n’était certain, donc je n’avais pas trop peur d´attraper le virus. Ma mère, cependant, était très inquiète à ce sujet et m’envoyait des médicaments de temps en temps. La pandémie a été très dure pour notre pays et a fait de nombreuses victimes.

    Cette fois-ci, je n’ai pas personnellement connu de violations majeures pendant ma détention, si ce n’est que le personnel a enfreint certaines règles internes. Je sais que d’autres détenus ont passé des mois dans l’institution sans recevoir des visites de la personne qui enquête sur leur cas, de leur avocat ou des membres de leur famille. J’ai d’abord eu des soupçons lorsque, au centre de détention temporaire, j’ai été placée dans une cellule avec la même femme qu’au centre de détention spécial pour infractions administratives un an plus tôt.

    Je ne peux pas dire que j’ai l’impression d’avoir été détenue pendant longtemps, mais cela a suffi à accroître mon estime et ma compassion pour les militants et autres personnes qui ont passé des mois et des années en prison. Par exemple, le défenseur des droits humains Max Bokayev est en prison depuis plus de quatre ans pour avoir soutenu une manifestation pacifique contre la vente illégale de terrains à des entreprises chinoises. Pendant la quarantaine, de nombreux militants et dirigeants politiques ont été soumis à des fouilles et des arrestations, faisant de la quarantaine une sorte d’excuse du gouvernement pour persécuter la société civile. Parmi les militants détenus figuraient Sanavar Zakirova, qui a été persécutée pour ses tentatives d’enregistrement d’un parti politique, les militants Abay Begimbetov, Askar Ibraev, Serik Idyryshev, Askhat Jeksebaev, Kairat Klyshev et bien d’autres.

    Que pensez-vous de la peine que vous avez reçue ?

    Je ne suis pas d’accord avec ma sentence, c’est pour cette raison que nous allons faire appel. Le tribunal doit tenir compte du degré de danger que représentent pour la société les infractions que j’ai commises, qui ne constituent guère un crime. Cependant, je regrette mon manque de maîtrise de moi-même et l’impolitesse dont j’ai fait preuve. Je crois fermement en la protestation non violente et mon cas est une grande opportunité pour nous et pour le gouvernement de condamner la violence venant des deux côtés.

    De quel soutien les activistes comme vous ont-ils besoin de la part de la communauté internationale ?

    Je suis très reconnaissante que mon cas ait reçu l’attention et le soutien de la communauté internationale. C’était un honneur d’être représentée dans la campagne CIVICUS, #StandAsMyWitness. Je suis également très reconnaissante à ma mère, à mes avocats, à ma famille, à mes amis et à mes supporters au Kazakhstan et dans le monde entier, qui ont trouvé de nombreuses idées créatives pour sensibiliser le public et attirer l’attention nécessaire sur mon cas et sur le problème des brutalités policières au Kazakhstan. Personnellement, j’ai été très inspirée par l’une des initiatives lancées par mes bons amis Kuat Abeshev, Aisha Jandosova, Irina Mednikova et Jeffrey Warren, Protest Körpe, une façon simple et visuellement belle de présenter les demandes de justice et de droits humains de façon agréable et affectueuse. Il est facile de participer. La plupart des messages de Protest Körpe sont universels et concernent de nombreux pays - faisons entendre nos messages ! Je pense que nous pouvons apprendre de Protest Körpe et d’autres initiatives de nouvelles tactiques créatives et les adapter à notre contexte local. Ne serait-ce pas formidable si ces campagnes et ces mouvements pouvaient former un réseau afin que nous puissions tous partager et tirer parti des expériences des autres ?

    L’espace civique au Kazakhstan est considéré comme « obstrué » par leCIVICUS Monitor.

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  • Organizaciones Expertas en Derecho Internacional solicitan a la Corte Suprema de Justicia de Honduras el cese del proceso penal contra los defensores del Río Guapinol

    El 17 de noviembre de 2021, once organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos[1]presentaron un escrito de amicus curiae ante la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Honduras, rechazando la injusta y extensa detención preventiva de los activistas de derechos humanos conocidos como los defensores del Medio Ambiente del Río Guapinol. Los Defensores han pasado más de dos años en prisión preventiva por hechos relacionados con una protesta pacífica para proteger las fuentes de agua del Parque Nacional Carlos Escaleras. El escrito argumenta que la extensa detención preventiva ha violado los derechos humanos constitucionales e internacionales de los defensores. Pese a ello, los tribunales hondureños han rechazado repetidamente los intentos de liberar a los defensores, como ocurrió recientemente mediante una decisión del Tribunal de Sentencia de Trujillo del 27 de octubre de 2021. El juicio del caso está programado ser conocido por el Tribunal de Sentencia de La Ceiba a partir del 1 de diciembre de 2021.

     

  • Solidaridad con las personas defensoras los derechos humanos venezolanas

    La reciente, continuada e injustificada detención de cinco miembros de la ONG venezolana "Azul Positivo" es un hecho más de una serie de amenazas, hostigamientos, ataques, restricciones, represalias y procesos penales contra las organizaciones de la sociedad civil y las personas defensoras de los derechos humanos venezolanas, que se ha intensificado desde noviembre de 2020. En los últimos meses y semanas, agentes del Estado han entrado por la fuerza en las oficinas de las organizaciones de la sociedad civil; se han proferido amenazas públicas contra las personas defensoras que han interactuado con los mecanismos de derechos humanos, se han congelado las cuentas bancarias de las ONG y se han emitido órdenes de detención contra lxs trabajadorxs humanitarixs.