Calificaciones del espacio cívico de CIVICUS Monitor.
Cada cuatro años, el mundo se detiene para ver el fútbol
48 países.
Miles de millones de personas.
Un momento compartido que nos une.
Análisis de los partidos
México
México es uno de los países anfitriones del Mundial, pero, más allá de las celebraciones, sigue siendo uno de los lugares más peligrosos del mundo para la defensa de los derechos humanos y el periodismo. Los asesinatos y las desapariciones forzadas persisten en un clima de impunidad generalizada. Las autoridades, los intereses privados y las bandas de crimen organizado se alían para generar un entorno hostil contra quienes alzan la voz. Las organizaciones de defensa del medio ambiente, periodistas de investigación y madres de desaparecidos exigen responsabilidades y reformas institucionales.
Sudáfrica
La Constitución de Sudáfrica garantiza los derechos cívicos, pero la corrupción, las violaciones de los derechos humanos por parte de la policía durante las manifestaciones y los asesinatos de activistas y denunciantes ponen de manifiesto la brecha que existe entre los derechos sobre el papel y la realidad sobre el terreno. Los ataques xenófobos contra las personas migrantes africanas van en aumento. La sociedad civil defiende los derechos y logra cambios cada día.
Corea del Sur
Corea del Sur demostró que la hinchada puede cambiar las cosas cuando, en 2024, la gente salió a la calle en masa para derogar la ley marcial. Como resultado, las libertades cívicas están ampliamente protegidas y la sociedad civil es muy activa. Sin embargo, existen preocupaciones en torno a la libertad de prensa, el derecho a la intimidad, la persecución de los sindicatos y las restricciones e investigaciones a las que se ven sometidos los grupos de la sociedad civil que trabajan sobre Corea del Norte.
República Checa
El espacio cívico de la República Checa se considera abierto. En este contexto, la sociedad civil está defendiendo con firmeza las libertades que tanto le costó conquistar y que ahora se ven amenazadas. Tras la llegada al poder de un partido populista de derecha en octubre de 2025, decenas de miles de personas salieron a las calles para protestar en contra de la influencia de las fuerzas de extrema derecha y nacionalistas. En abril de 2026, se archivó un proyecto de ley sobre «agentes extranjeros» tras la fuerte reacción pública, lo que demuestra que la sociedad civil sigue en plena forma.
Canadá
Canadá es uno de los países anfitriones del Mundial. Aunque protege ampliamente las libertades cívicas, sigue habiendo preocupación por las restricciones a las protestas, la difamación penal y la vigilancia dirigida contra quienes defienden derechos ambientales, así como contra activistas por los derechos de Palestina. Puede que su selección nacional no llegue muy lejos en la competición, pero la sociedad civil está dispuesta a llegar hasta el final.
Bosnia y Herzegovina
Bosnia dio la sorpresa al clasificarse para el Mundial, y su sociedad civil aplica la misma tenacidad a la defensa del espacio cívico. Activistas y periodistas siguen siendo objeto de difamaciones y campañas de desprestigio, pero siguen encontrando la manera de salir adelante en un clima cada vez más hostil. En 2025, el Tribunal Constitucional anuló una ley restrictiva sobre «agentes extranjeros» en la República Srpska.
Estados Unidos
Estados Unidos, uno de los tres países anfitriones del Mundial, ha visto cómo su espacio cívico bajaba a la categoría de «obstruido» porque el presidente no respeta las normas. Activistas y manifestantes, sobre todo quienes defienden los derechos de las personas palestinas y migrantes, se enfrentan a detenciones arbitrarias y a la criminalización. Se han recortado drásticamente los fondos destinados a la sociedad civil y la libertad de expresión está amenazada. La sociedad civil está respondiendo con fuerza y en masa, movilizándose en las calles y luchando en los tribunales.
Paraguay
En Paraguay, cada vez hay más hostilidad hacia quienes trabajan en temas de lucha contra la corrupción y transparencia, derechos ambientales y derechos sobre la tierra, algo que está poniendo a prueba las libertades cívicas. Sin embargo, activistas y comunidades siguen luchando contra viento y marea, enfrentándose a la desigualdad, la impunidad y los grandes intereses que se esconden tras los conflictos por la tierra.
Haití
La sociedad civil de Haití trabaja en medio del caos y la violencia, sin la protección del Estado. Las pandillas controlan el territorio, se silencia a periodistas y se ataca a personal humanitario. A pesar de todo, las redes comunitarias y las emisoras de radio siguen adelante, sin rendirse, y continúan trabajando a pesar de los riesgos.
Escocia
Escocia se rige por la legislación del Reino Unido, y esas normas están desequilibrando el terreno de juego. Las personas que se manifiestan pacíficamente se enfrentan a arrestos por desobediencia civil no violenta. En abril de 2026, se reveló que la fiscalía escocesa había recibido más de 100 denuncias relacionadas con el apoyo a Palestine Action en solo siete meses, más que por cualquier otro grupo desde que se introdujo la Ley contra el Terrorismo en 2000. No obstante, la sociedad civil sigue en pie de lucha, defendiéndose en los tribunales y en las calles.
Australia
El espacio cívico en Australia goza de una amplia protección, pero quienes se manifiestan por el clima y en solidaridad con Palestina se enfrentan a detenciones, uso excesivo de la fuerza y restricciones a las protestas cuando se movilizan. Las leyes contra las protestas limitan el poder de la hinchada, pero la sociedad civil sigue desafiándolas.
Turquía
La libertad de expresión en Turquía se ha visto gravemente mermada: el país lleva mucho tiempo teniendo fama de ser uno de los que más periodistas encarcela del mundo. En 2025, millones de personas se manifestaron tras la detención del alcalde de Estambul y se enfrentaron a detenciones masivas. A pesar de ello, la sociedad civil, tanto dentro como fuera del país, se niega a darse por vencida y sigue conectando, documentando y resistiéndose.
Brasil
En Brasil, favorito mundialista, defender la Amazonía, proteger la tierra y denunciar los abusos puede tener consecuencias mortales. Las comunidades indígenas, las comunidades negras y las personas que defienden el medio ambiente se enfrentan a intimidación, violencia y racismo estructural. A pesar de ello, siguen plantando cara, protegiendo a sus comunidades y la selva.
Marruecos
El gasto desmesurado para construir los estadios que acogerán el próximo Mundial provocó un movimiento de protesta liderado por la Generación Z que logró el compromiso de invertir en servicios públicos. Este joven equipo de activistas marroquíes pagó un alto precio, con miles de detenidos. Las autoridades continúan con su campaña represiva, con detenciones, procesos judiciales y duras penas de prisión.
Qatar
Qatar acogió el último Mundial, cuyos estadios fueron construidos por trabajadores migrantes sin derecho a organizarse, protestar ni expresarse. Puede que la atención internacional se haya desviado, pero la sociedad civil internacional se niega a dejarse engañar por el «sportswashing» y sigue diciendo la verdad.
Suiza
El espacio cívico suizo, que antes era abierto, sufrió recientemente un retroceso debido al aumento de las restricciones a las manifestaciones y a la libertad de movimiento. A pesar de que las personas que defienden el medio ambiente sufren persecuciones y vigilancia en el país, el activismo climático suizo logró una importante victoria en la escena internacional, con un fallo histórico del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en 2024.
Costa de Marfil
El gobierno de Costa de Marfil no respeta las reglas. Las manifestaciones se prohíben con frecuencia y tanto manifestantes como activistas son encarcelados. La ordenanza de 2024 pone límites al funcionamiento de las organizaciones de la sociedad civil. Con todo, existe una sociedad civil resiliente, formada por grupos de derechos humanos, periodistas independientes, organizaciones de mujeres y movimientos juveniles, que sigue exigiendo que se respeten las reglas.
Ecuador
El espacio cívico en Ecuador está deteriorándose rápidamente. Las reglas del juego son cada vez más injustas. Quienes defienden la tierra, el agua y la vida se enfrentan a una violencia extrema, a la criminalización y a medidas económicas punitivas. En medio de una crisis de seguridad y una creciente militarización, las comunidades, activistas medioambientales, grupos de derechos humanos y pueblos indígenas siguen resistiendo.
Alemania
Alemania ha bajado en la clasificación del espacio cívico, pasando de «abierto» a «obstruido» tras la dura represión de las protestas por el clima y de solidaridad con Palestina. La brutalidad policial y la criminalización del activismo han reducido el espacio para la libertad de expresión. Aun así, la gente se niega a quedarse al margen, y cientos de miles de personas siguen saliendo a las calles.
Curazao
Curazao, un país autónomo dentro del Reino de los Países Bajos, no cuenta con su propia calificación de espacio cívico. Sin embargo, al igual que su selección nacional, la sociedad civil de la isla libra sus propias batallas, trabajando para hacer frente a retos como la desigualdad, la falta de protecciones de asilo y los crecientes efectos del cambio climático.
Países Bajos
El espacio cívico en los Países Bajos se ha reducido. Las protestas por el clima y en solidaridad con Palestina se han enfrentado a una fuerte represión, y se han presentado proyectos de ley que pretenden frenar a la sociedad civil. Aun así, la sociedad civil neerlandesa sigue liderando el partido, con movimientos y organizaciones que se movilizan tanto en los tribunales como en las calles para exigir al gobierno y al sector privado que rindan cuentas sobre sus compromisos en materia de derechos humanos.
Japón
Las libertades cívicas de Japón están ampliamente protegidas, pero la situación no es del todo clara: existe preocupación por la censura y las restricciones a la libertad de prensa. El gobierno ha impuesto sanciones más severas para los delitos de difamación y ha propuesto leyes de seguridad que podrían utilizarse para silenciar la disidencia.
Suecia
El espacio cívico de Suecia está muy bien valorado, pero hay indicios de deterioro. Los recientes cambios políticos han traído consigo recortes presupuestarios, una creciente hostilidad hacia la sociedad civil y una mayor dureza ante las protestas. La sociedad civil está plantando cara, porque es importante una defensa firme.
Túnez
La revolución de Túnez de 2011 dio lugar a una de las sociedades civiles más dinámicas de la región. Sin embargo, esta se encuentra bajo ataque porque el presidente quiere ser a la vez entrenador, capitán y árbitro. Ha reescrito la Constitución para hacerse con el poder y encarcela con frecuencia a sus detractores. No obstante, las recientes protestas demuestran que el espíritu de la revolución no se ha extinguido.
Arabia Saudí
Arabia Saudí es uno de los países con peor situación en materia de libertades cívicas. Las mujeres son encarceladas por reclamar sus derechos. Se ha ejecutado a periodistas por informar. Aun así, la diáspora, con gran determinación, sigue contando las historias que los estadios y los acuerdos de patrocinio pretenden ocultar, porque la realidad de la represión es más grande que la mayor campaña de «sportswashing» del mundo.
Uruguay
La sociedad civil uruguaya se mueve en uno de los espacios cívicos más abiertos de América. Una sociedad civil activa contribuye a que todos tengan las mismas oportunidades, demostrando que, cuando las personas pueden organizarse libremente, el cambio es posible.
España
La dinámica sociedad civil española se mantiene firme a pesar de los retos a los que se enfrenta el espacio cívico, como la criminalización y el uso excesivo de la fuerza contra las manifestaciones, o la infiltración policial en los movimientos sociales. La infame «ley mordaza» de 2015, que restringe los derechos de expresión y de protesta, ha sancionado a cientos de miles de personas. Pero el juego está lejos de terminar, pues la sociedad civil sigue peleando para que se derogue la ley.
Cabo Verde
Puede que Cabo Verde sea un equipo modesto en el Mundial, pero en lo que respecta al espacio cívico es uno de los campeones. Es uno de los dos únicos Estados africanos en los que el espacio cívico se considera abierto, lo que significa que la sociedad civil puede expresarse, organizarse y participar libremente. El recién creado Observatorio Nacional de Derechos Humanos tiene la misión de proporcionar datos actualizados sobre derechos humanos y supervisar el cumplimiento de los compromisos nacionales e internacionales
Irán
Las condiciones del espacio cívico en Irán se encuentran entre las peores del mundo. En 2026, miles de personas fueron asesinadas por protestar. Hay activistas entre rejas, algunas de las cuales se enfrentan a la pena de muerte, como Pakhshan Azizi, Sharifeh Mohammadi y Verisheh Moradi. Tu apoyo puede marcar la diferencia: solidarízate con ellas y con todas las personas iraníes que se atreven a alzar la voz.
Nueva Zelanda
Las libertades cívicas de Nueva Zelanda permanecen sólidas. Los grupos de la sociedad civil pueden formarse y operar sin restricciones, se respeta la libertad de expresión y rara vez se imponen restricciones a las protestas. No obstante, se han producido casos recientes de detenciones y acciones judiciales contra activistas climáticos, así como ataques cada vez más frecuentes contra los derechos de los maoríes. La sociedad civil no dará por sentada la victoria.
Bélgica
El espacio cívico de Bélgica es sólido, pero presenta fisuras: el uso excesivo de la fuerza en las manifestaciones y un proyecto de ley que permitiría al gobierno disolver organizaciones consideradas radicales ponen de manifiesto la creciente presión sobre la sociedad civil. Las coaliciones de la sociedad civil están contraatacando mediante litigios históricos sobre el clima, la libertad de expresión y la inacción ante el genocidio en Gaza.
Egipto
Egipto tiene uno de los entornos cívicos más represivos del mundo. Decenas de miles de activistas, abogados y periodistas se encuentran en prisión. Pero quienes defienden los derechos humanos no se quedan de brazos cruzados. Tanto dentro como fuera del país, continúan luchando para que la verdad salga a la luz a pesar de la enorme presión a la que se ven sometidos. Una de ellas es Hoda Abdel Moneim, encarcelada desde 2018. CIVICUS exige su liberación.
Francia
El espacio cívico en Francia se ha deteriorado notablemente. En 2025 se vio relegado a la categoría de 'obstruido', como reflejo de años de restricciones cada vez mayores a la libertad de expresión y a la protesta pacífica, así como del uso indebido de leyes para intimidar a activistas y disolver organizaciones. Al igual que su selección nacional, la sociedad civil francesa combina un historial de éxitos con la innovación táctica. A pesar de las restricciones, las movilizaciones masivas continúan.
Senegal
La sociedad civil de Senegal contribuyó a impulsar una transición democrática en 2024, todo un ejemplo de lo que puede lograr una acción cívica organizada y persistente. Sin embargo, la aprobación de una ley draconiana contra la comunidad LGBTQI+ y el acoso judicial frecuente a periodistas están obligando a las personas que defienden los derechos humanos a adoptar una postura defensiva.
Irak
La revuelta de 2019 en Irak para reclamar dignidad y justicia fue reprimida por escuadrones de la muerte. Cientos de jóvenes activistas fueron asesinados o desaparecidos, pero la hinchada no se calla. El movimiento que construyeron sigue vivo a través de redes de la sociedad civil y protestas constantes para exigir justicia a pesar de la brutalidad del Estado.
Noruega
La sociedad civil noruega juega en un espacio abierto, poniendo su libertad al servicio de la justicia global, porque la defensa de los derechos humanos es un deporte de equipo. Pero la batalla aún no está ganada: las protestas en solidaridad con los sami, contra el cambio climático y a favor de Palestina se han enfrentado a restricciones. Además, los recortes de la ayuda internacional han obligado a las organizaciones noruegas que apoyan a activistas en países represivos a recortar su trabajo.
Argentina
En Argentina, actual campeona de la Copa del Mundo, el espacio cívico se ve sometido a una presión cada vez mayor y ha pasado a considerarse 'obstruido'. Activistas, organizaciones de derechos humanos, movimientos de base, medios de comunicación independientes y manifestantes se enfrentan a restricciones legales y prácticas cada vez mayores que limitan sus libertades fundamentales. El terreno de juego se está inclinando cada vez más, pero el equipo de la sociedad civil sigue en el partido.
Argelia
Activistas, académicos, artistas, periodistas y líderes sindicales argelinos se enfrentan a un clima generalizado de represión. Las autoridades recurren al código penal para procesarlos y condenarlos. Los medios de comunicación y las organizaciones de derechos humanos se han visto obligados a cerrar y tratan de operar en la clandestinidad o desde el extranjero para seguir documentando la verdad y exigir responsabilidades. Fuera del campo, el juego continúa.
Austria
El espacio cívico en Austria sigue abierto, pero la creciente influencia de la extrema derecha ha hecho saltar las alarmas en lo que respecta a la libertad de prensa y la libertad de asociación. Entre los intentos de socavar a las organizaciones, la presión sobre los medios de comunicación y las medidas de vigilancia propuestas, la línea defensiva de la sociedad civil se encuentra amenazada. La sociedad civil hace oír su voz ante los cambios en el panorama político.
Jordania
En Jordania, la sociedad civil está sometida a vigilancia constante y a leyes restrictivas. Las autoridades no juegan limpio, pues utilizan software espía. Activistas y periodistas se enfrentan a detenciones si expresan sus opiniones en línea, y quienes protestan en solidaridad con Palestina son objeto de persecución.
Ghana
No todo el mundo tiene libertad para jugar en Ghana. Está pendiente de aprobarse una estricta ley contra la comunidad LGBTQI+, que penaliza lo que denomina la «promoción» de actividades LGBTQI+. Esto, sumado a las constantes agresiones a periodistas y a las restricciones a las manifestaciones, pone en peligro el espacio cívico de Ghana.
Panamá
La gente ha organizado protestas de forma sostenida en todo el país de Panamá, que se han topado con estados de emergencia, militarización y restricciones. Sin embargo, la sociedad civil sigue movilizándose, con la misma determinación que impulsó el movimiento que logró cerrar una mina de cobre que destruía el medio ambiente en 2023. La sociedad civil sigue jugando.
Inglaterra
El derecho a manifestarse está siendo objeto de ataques cada vez más frecuentes en el Reino Unido. El gobierno está reescribiendo las reglas del juego, y la reciente ley sobre delincuencia y policía (Crime and Policing Act) socava aún más el derecho de reunión pacífica. A pesar de que un tribunal ha dictaminado que la prohibición del grupo de protesta Palestine Action es ilegal, cientos de personas siguen siendo detenidas bajo cargos de terrorismo por expresar su apoyo. La sociedad civil está plantando cara, pero el árbitro no está actuando con imparcialidad.
Croacia
La libertad de prensa en Croacia está limitada por la presión política y las demandas abusivas. Además, el auge de la extrema derecha ha avivado los ataques contra la sociedad civil y los periodistas. Aun así, la sociedad civil no deja que sus oponentes controlen el juego: a finales de 2025, decenas de miles de personas se sumaron a marchas antifascistas para rechazar el odio.
Portugal
La sociedad civil portuguesa está cubriendo la cancha, movilizándose en favor de la justicia climática, el derecho a la vivienda y la solidaridad con las personas migrantes. Aunque Portugal cuenta con una buena valoración en cuanto a la apertura del espacio cívico, la situación se está complicando. La creciente influencia de la extrema derecha está normalizando los discursos xenófobos y contrarios a los derechos, lo que crea un entorno más hostil para la defensa de los derechos humanos.
República Democrática del Congo
En el este de la República Democrática del Congo, una región devastada por el conflicto, el espacio cívico sufre graves restricciones en medio de la violencia y la impunidad. Activistas, cooperantes y periodistas se encuentran bajo amenaza. Algunos han sido asesinados, otros se han visto obligados a pasar a la clandestinidad. Informar sobre la crisis y las atrocidades es una batalla a vida o muerte. Aun así, siguen resistiendo: por los sobrevivientes, por la verdad, por la justicia.
Uzbekistán
Uzbekistán debuta en el Mundial, pero su sociedad civil sigue encerrada en el vestuario. Las libertades fundamentales están severamente restringidas y numerosas personas defensoras de los derechos humanos, abogadas y periodistas se encuentran injustamente encarceladas. Sin embargo, a pesar de la censura, los procesos judiciales y las leyes restrictivas, sigue habiendo personas valientes que se niegan a callar.
Colombia
La violencia no cesará en Colombia durante la celebración del Mundial. El espacio cívico se encuentra sometido a una fuerte presión, especialmente en los territorios donde operan grupos armados y organizaciones criminales. Las personas defensoras de los derechos humanos, líderes indígenas y afrodescendientes, organizaciones comunitarias y periodistas se enfrentan a peligro de muerte y violencia por defender a sus comunidades y exigir una paz duradera.
República Checa
El espacio cívico de la República Checa se considera abierto. En este contexto, la sociedad civil está defendiendo con firmeza las libertades que tanto le costó conquistar y que ahora se ven amenazadas. Tras la llegada al poder de un partido populista de derecha en octubre de 2025, decenas de miles de personas salieron a las calles para protestar en contra de la influencia de las fuerzas de extrema derecha y nacionalistas. En abril de 2026, se archivó un proyecto de ley sobre «agentes extranjeros» tras la fuerte reacción pública, lo que demuestra que la sociedad civil sigue en plena forma.
Sudáfrica
La Constitución de Sudáfrica garantiza los derechos cívicos, pero la corrupción, las violaciones de los derechos humanos por parte de la policía durante las manifestaciones y los asesinatos de activistas y denunciantes ponen de manifiesto la brecha que existe entre los derechos sobre el papel y la realidad sobre el terreno. Los ataques xenófobos contra las personas migrantes africanas van en aumento. La sociedad civil defiende los derechos y logra cambios cada día.
Suiza
El espacio cívico suizo, que antes era abierto, sufrió recientemente un retroceso debido al aumento de las restricciones a las manifestaciones y a la libertad de movimiento. A pesar de que las personas que defienden el medio ambiente sufren persecuciones y vigilancia en el país, el activismo climático suizo logró una importante victoria en la escena internacional, con un fallo histórico del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en 2024.
Bosnia y Herzegovina
Bosnia dio la sorpresa al clasificarse para el Mundial, y su sociedad civil aplica la misma tenacidad a la defensa del espacio cívico. Activistas y periodistas siguen siendo objeto de difamaciones y campañas de desprestigio, pero siguen encontrando la manera de salir adelante en un clima cada vez más hostil. En 2025, el Tribunal Constitucional anuló una ley restrictiva sobre «agentes extranjeros» en la República Srpska.
Canadá
Canadá es uno de los países anfitriones del Mundial. Aunque protege ampliamente las libertades cívicas, sigue habiendo preocupación por las restricciones a las protestas, la difamación penal y la vigilancia dirigida contra quienes defienden derechos ambientales, así como contra activistas por los derechos de Palestina. Puede que su selección nacional no llegue muy lejos en la competición, pero la sociedad civil está dispuesta a llegar hasta el final.
Qatar
Qatar acogió el último Mundial, cuyos estadios fueron construidos por trabajadores migrantes sin derecho a organizarse, protestar ni expresarse. Puede que la atención internacional se haya desviado, pero la sociedad civil internacional se niega a dejarse engañar por el «sportswashing» y sigue diciendo la verdad.
México
México es uno de los países anfitriones del Mundial, pero, más allá de las celebraciones, sigue siendo uno de los lugares más peligrosos del mundo para la defensa de los derechos humanos y el periodismo. Los asesinatos y las desapariciones forzadas persisten en un clima de impunidad generalizada. Las autoridades, los intereses privados y las bandas de crimen organizado se alían para generar un entorno hostil contra quienes alzan la voz. Las organizaciones de defensa del medio ambiente, periodistas de investigación y madres de desaparecidos exigen responsabilidades y reformas institucionales.
Corea del Sur
Corea del Sur demostró que la hinchada puede cambiar las cosas cuando, en 2024, la gente salió a la calle en masa para derogar la ley marcial. Como resultado, las libertades cívicas están ampliamente protegidas y la sociedad civil es muy activa. Sin embargo, existen preocupaciones en torno a la libertad de prensa, el derecho a la intimidad, la persecución de los sindicatos y las restricciones e investigaciones a las que se ven sometidos los grupos de la sociedad civil que trabajan sobre Corea del Norte.
Brasil
En Brasil, favorito mundialista, defender la Amazonía, proteger la tierra y denunciar los abusos puede tener consecuencias mortales. Las comunidades indígenas, las comunidades negras y las personas que defienden el medio ambiente se enfrentan a intimidación, violencia y racismo estructural. A pesar de ello, siguen plantando cara, protegiendo a sus comunidades y la selva.
Haití
La sociedad civil de Haití trabaja en medio del caos y la violencia, sin la protección del Estado. Las pandillas controlan el territorio, se silencia a periodistas y se ataca a personal humanitario. A pesar de todo, las redes comunitarias y las emisoras de radio siguen adelante, sin rendirse, y continúan trabajando a pesar de los riesgos.
Escocia
Escocia se rige por la legislación del Reino Unido, y esas normas están desequilibrando el terreno de juego. Las personas que se manifiestan pacíficamente se enfrentan a arrestos por desobediencia civil no violenta. En abril de 2026, se reveló que la fiscalía escocesa había recibido más de 100 denuncias relacionadas con el apoyo a Palestine Action en solo siete meses, más que por cualquier otro grupo desde que se introdujo la Ley contra el Terrorismo en 2000. No obstante, la sociedad civil sigue en pie de lucha, defendiéndose en los tribunales y en las calles.
Marruecos
El gasto desmesurado para construir los estadios que acogerán el próximo Mundial provocó un movimiento de protesta liderado por la Generación Z que logró el compromiso de invertir en servicios públicos. Este joven equipo de activistas marroquíes pagó un alto precio, con miles de detenidos. Las autoridades continúan con su campaña represiva, con detenciones, procesos judiciales y duras penas de prisión.
Turquía
La libertad de expresión en Turquía se ha visto gravemente mermada: el país lleva mucho tiempo teniendo fama de ser uno de los que más periodistas encarcela del mundo. En 2025, millones de personas se manifestaron tras la detención del alcalde de Estambul y se enfrentaron a detenciones masivas. A pesar de ello, la sociedad civil, tanto dentro como fuera del país, se niega a darse por vencida y sigue conectando, documentando y resistiéndose.
Paraguay
En Paraguay, cada vez hay más hostilidad hacia quienes trabajan en temas de lucha contra la corrupción y transparencia, derechos ambientales y derechos sobre la tierra, algo que está poniendo a prueba las libertades cívicas. Sin embargo, activistas y comunidades siguen luchando contra viento y marea, enfrentándose a la desigualdad, la impunidad y los grandes intereses que se esconden tras los conflictos por la tierra.
Estados Unidos
Estados Unidos, uno de los tres países anfitriones del Mundial, ha visto cómo su espacio cívico bajaba a la categoría de «obstruido» porque el presidente no respeta las normas. Activistas y manifestantes, sobre todo quienes defienden los derechos de las personas palestinas y migrantes, se enfrentan a detenciones arbitrarias y a la criminalización. Se han recortado drásticamente los fondos destinados a la sociedad civil y la libertad de expresión está amenazada. La sociedad civil está respondiendo con fuerza y en masa, movilizándose en las calles y luchando en los tribunales.
Australia
El espacio cívico en Australia goza de una amplia protección, pero quienes se manifiestan por el clima y en solidaridad con Palestina se enfrentan a detenciones, uso excesivo de la fuerza y restricciones a las protestas cuando se movilizan. Las leyes contra las protestas limitan el poder de la hinchada, pero la sociedad civil sigue desafiándolas.
Alemania
Alemania ha bajado en la clasificación del espacio cívico, pasando de «abierto» a «obstruido» tras la dura represión de las protestas por el clima y de solidaridad con Palestina. La brutalidad policial y la criminalización del activismo han reducido el espacio para la libertad de expresión. Aun así, la gente se niega a quedarse al margen, y cientos de miles de personas siguen saliendo a las calles.
Costa de Marfil
El gobierno de Costa de Marfil no respeta las reglas. Las manifestaciones se prohíben con frecuencia y tanto manifestantes como activistas son encarcelados. La ordenanza de 2024 pone límites al funcionamiento de las organizaciones de la sociedad civil. Con todo, existe una sociedad civil resiliente, formada por grupos de derechos humanos, periodistas independientes, organizaciones de mujeres y movimientos juveniles, que sigue exigiendo que se respeten las reglas.
Ecuador
El espacio cívico en Ecuador está deteriorándose rápidamente. Las reglas del juego son cada vez más injustas. Quienes defienden la tierra, el agua y la vida se enfrentan a una violencia extrema, a la criminalización y a medidas económicas punitivas. En medio de una crisis de seguridad y una creciente militarización, las comunidades, activistas medioambientales, grupos de derechos humanos y pueblos indígenas siguen resistiendo.
Curazao
Curazao, un país autónomo dentro del Reino de los Países Bajos, no cuenta con su propia calificación de espacio cívico. Sin embargo, al igual que su selección nacional, la sociedad civil de la isla libra sus propias batallas, trabajando para hacer frente a retos como la desigualdad, la falta de protecciones de asilo y los crecientes efectos del cambio climático.
Países Bajos
El espacio cívico en los Países Bajos se ha reducido. Las protestas por el clima y en solidaridad con Palestina se han enfrentado a una fuerte represión, y se han presentado proyectos de ley que pretenden frenar a la sociedad civil. Aun así, la sociedad civil neerlandesa sigue liderando el partido, con movimientos y organizaciones que se movilizan tanto en los tribunales como en las calles para exigir al gobierno y al sector privado que rindan cuentas sobre sus compromisos en materia de derechos humanos.
Suecia
El espacio cívico de Suecia está muy bien valorado, pero hay indicios de deterioro. Los recientes cambios políticos han traído consigo recortes presupuestarios, una creciente hostilidad hacia la sociedad civil y una mayor dureza ante las protestas. La sociedad civil está plantando cara, porque es importante una defensa firme.
Túnez
La revolución de Túnez de 2011 dio lugar a una de las sociedades civiles más dinámicas de la región. Sin embargo, esta se encuentra bajo ataque porque el presidente quiere ser a la vez entrenador, capitán y árbitro. Ha reescrito la Constitución para hacerse con el poder y encarcela con frecuencia a sus detractores. No obstante, las recientes protestas demuestran que el espíritu de la revolución no se ha extinguido.
Japón
Las libertades cívicas de Japón están ampliamente protegidas, pero la situación no es del todo clara: existe preocupación por la censura y las restricciones a la libertad de prensa. El gobierno ha impuesto sanciones más severas para los delitos de difamación y ha propuesto leyes de seguridad que podrían utilizarse para silenciar la disidencia.
Uruguay
La sociedad civil uruguaya se mueve en uno de los espacios cívicos más abiertos de América. Una sociedad civil activa contribuye a que todos tengan las mismas oportunidades, demostrando que, cuando las personas pueden organizarse libremente, el cambio es posible.
Cabo Verde
Puede que Cabo Verde sea un equipo modesto en el Mundial, pero en lo que respecta al espacio cívico es uno de los campeones. Es uno de los dos únicos Estados africanos en los que el espacio cívico se considera abierto, lo que significa que la sociedad civil puede expresarse, organizarse y participar libremente. El recién creado Observatorio Nacional de Derechos Humanos tiene la misión de proporcionar datos actualizados sobre derechos humanos y supervisar el cumplimiento de los compromisos nacionales e internacionales
España
La dinámica sociedad civil española se mantiene firme a pesar de los retos a los que se enfrenta el espacio cívico, como la criminalización y el uso excesivo de la fuerza contra las manifestaciones, o la infiltración policial en los movimientos sociales. La infame «ley mordaza» de 2015, que restringe los derechos de expresión y de protesta, ha sancionado a cientos de miles de personas. Pero el juego está lejos de terminar, pues la sociedad civil sigue peleando para que se derogue la ley.
Arabia Saudí
Arabia Saudí es uno de los países con peor situación en materia de libertades cívicas. Las mujeres son encarceladas por reclamar sus derechos. Se ha ejecutado a periodistas por informar. Aun así, la diáspora, con gran determinación, sigue contando las historias que los estadios y los acuerdos de patrocinio pretenden ocultar, porque la realidad de la represión es más grande que la mayor campaña de «sportswashing» del mundo.
Bélgica
El espacio cívico de Bélgica es sólido, pero presenta fisuras: el uso excesivo de la fuerza en las manifestaciones y un proyecto de ley que permitiría al gobierno disolver organizaciones consideradas radicales ponen de manifiesto la creciente presión sobre la sociedad civil. Las coaliciones de la sociedad civil están contraatacando mediante litigios históricos sobre el clima, la libertad de expresión y la inacción ante el genocidio en Gaza.
Irán
Las condiciones del espacio cívico en Irán se encuentran entre las peores del mundo. En 2026, miles de personas fueron asesinadas por protestar. Hay activistas entre rejas, algunas de las cuales se enfrentan a la pena de muerte, como Pakhshan Azizi, Sharifeh Mohammadi y Verisheh Moradi. Tu apoyo puede marcar la diferencia: solidarízate con ellas y con todas las personas iraníes que se atreven a alzar la voz.
Nueva Zelanda
Las libertades cívicas de Nueva Zelanda permanecen sólidas. Los grupos de la sociedad civil pueden formarse y operar sin restricciones, se respeta la libertad de expresión y rara vez se imponen restricciones a las protestas. No obstante, se han producido casos recientes de detenciones y acciones judiciales contra activistas climáticos, así como ataques cada vez más frecuentes contra los derechos de los maoríes. La sociedad civil no dará por sentada la victoria.
Egipto
Egipto tiene uno de los entornos cívicos más represivos del mundo. Decenas de miles de activistas, abogados y periodistas se encuentran en prisión. Pero quienes defienden los derechos humanos no se quedan de brazos cruzados. Tanto dentro como fuera del país, continúan luchando para que la verdad salga a la luz a pesar de la enorme presión a la que se ven sometidos. Una de ellas es Hoda Abdel Moneim, encarcelada desde 2018. CIVICUS exige su liberación.
Noruega
La sociedad civil noruega juega en un espacio abierto, poniendo su libertad al servicio de la justicia global, porque la defensa de los derechos humanos es un deporte de equipo. Pero la batalla aún no está ganada: las protestas en solidaridad con los sami, contra el cambio climático y a favor de Palestina se han enfrentado a restricciones. Además, los recortes de la ayuda internacional han obligado a las organizaciones noruegas que apoyan a activistas en países represivos a recortar su trabajo.
Senegal
La sociedad civil de Senegal contribuyó a impulsar una transición democrática en 2024, todo un ejemplo de lo que puede lograr una acción cívica organizada y persistente. Sin embargo, la aprobación de una ley draconiana contra la comunidad LGBTQI+ y el acoso judicial frecuente a periodistas están obligando a las personas que defienden los derechos humanos a adoptar una postura defensiva.
Francia
El espacio cívico en Francia se ha deteriorado notablemente. En 2025 se vio relegado a la categoría de 'obstruido', como reflejo de años de restricciones cada vez mayores a la libertad de expresión y a la protesta pacífica, así como del uso indebido de leyes para intimidar a activistas y disolver organizaciones. Al igual que su selección nacional, la sociedad civil francesa combina un historial de éxitos con la innovación táctica. A pesar de las restricciones, las movilizaciones masivas continúan.
Irak
La revuelta de 2019 en Irak para reclamar dignidad y justicia fue reprimida por escuadrones de la muerte. Cientos de jóvenes activistas fueron asesinados o desaparecidos, pero la hinchada no se calla. El movimiento que construyeron sigue vivo a través de redes de la sociedad civil y protestas constantes para exigir justicia a pesar de la brutalidad del Estado.
Argentina
En Argentina, actual campeona de la Copa del Mundo, el espacio cívico se ve sometido a una presión cada vez mayor y ha pasado a considerarse 'obstruido'. Activistas, organizaciones de derechos humanos, movimientos de base, medios de comunicación independientes y manifestantes se enfrentan a restricciones legales y prácticas cada vez mayores que limitan sus libertades fundamentales. El terreno de juego se está inclinando cada vez más, pero el equipo de la sociedad civil sigue en el partido.
Austria
El espacio cívico en Austria sigue abierto, pero la creciente influencia de la extrema derecha ha hecho saltar las alarmas en lo que respecta a la libertad de prensa y la libertad de asociación. Entre los intentos de socavar a las organizaciones, la presión sobre los medios de comunicación y las medidas de vigilancia propuestas, la línea defensiva de la sociedad civil se encuentra amenazada. La sociedad civil hace oír su voz ante los cambios en el panorama político.
Jordania
En Jordania, la sociedad civil está sometida a vigilancia constante y a leyes restrictivas. Las autoridades no juegan limpio, pues utilizan software espía. Activistas y periodistas se enfrentan a detenciones si expresan sus opiniones en línea, y quienes protestan en solidaridad con Palestina son objeto de persecución.
Argelia
Activistas, académicos, artistas, periodistas y líderes sindicales argelinos se enfrentan a un clima generalizado de represión. Las autoridades recurren al código penal para procesarlos y condenarlos. Los medios de comunicación y las organizaciones de derechos humanos se han visto obligados a cerrar y tratan de operar en la clandestinidad o desde el extranjero para seguir documentando la verdad y exigir responsabilidades. Fuera del campo, el juego continúa.
Inglaterra
El derecho a manifestarse está siendo objeto de ataques cada vez más frecuentes en el Reino Unido. El gobierno está reescribiendo las reglas del juego, y la reciente ley sobre delincuencia y policía (Crime and Policing Act) socava aún más el derecho de reunión pacífica. A pesar de que un tribunal ha dictaminado que la prohibición del grupo de protesta Palestine Action es ilegal, cientos de personas siguen siendo detenidas bajo cargos de terrorismo por expresar su apoyo. La sociedad civil está plantando cara, pero el árbitro no está actuando con imparcialidad.
Ghana
No todo el mundo tiene libertad para jugar en Ghana. Está pendiente de aprobarse una estricta ley contra la comunidad LGBTQI+, que penaliza lo que denomina la «promoción» de actividades LGBTQI+. Esto, sumado a las constantes agresiones a periodistas y a las restricciones a las manifestaciones, pone en peligro el espacio cívico de Ghana.
Panamá
La gente ha organizado protestas de forma sostenida en todo el país de Panamá, que se han topado con estados de emergencia, militarización y restricciones. Sin embargo, la sociedad civil sigue movilizándose, con la misma determinación que impulsó el movimiento que logró cerrar una mina de cobre que destruía el medio ambiente en 2023. La sociedad civil sigue jugando.
Croacia
La libertad de prensa en Croacia está limitada por la presión política y las demandas abusivas. Además, el auge de la extrema derecha ha avivado los ataques contra la sociedad civil y los periodistas. Aun así, la sociedad civil no deja que sus oponentes controlen el juego: a finales de 2025, decenas de miles de personas se sumaron a marchas antifascistas para rechazar el odio.
Portugal
La sociedad civil portuguesa está cubriendo la cancha, movilizándose en favor de la justicia climática, el derecho a la vivienda y la solidaridad con las personas migrantes. Aunque Portugal cuenta con una buena valoración en cuanto a la apertura del espacio cívico, la situación se está complicando. La creciente influencia de la extrema derecha está normalizando los discursos xenófobos y contrarios a los derechos, lo que crea un entorno más hostil para la defensa de los derechos humanos.
Uzbekistán
Uzbekistán debuta en el Mundial, pero su sociedad civil sigue encerrada en el vestuario. Las libertades fundamentales están severamente restringidas y numerosas personas defensoras de los derechos humanos, abogadas y periodistas se encuentran injustamente encarceladas. Sin embargo, a pesar de la censura, los procesos judiciales y las leyes restrictivas, sigue habiendo personas valientes que se niegan a callar.
Colombia
La violencia no cesará en Colombia durante la celebración del Mundial. El espacio cívico se encuentra sometido a una fuerte presión, especialmente en los territorios donde operan grupos armados y organizaciones criminales. Las personas defensoras de los derechos humanos, líderes indígenas y afrodescendientes, organizaciones comunitarias y periodistas se enfrentan a peligro de muerte y violencia por defender a sus comunidades y exigir una paz duradera.
República Democrática del Congo
En el este de la República Democrática del Congo, una región devastada por el conflicto, el espacio cívico sufre graves restricciones en medio de la violencia y la impunidad. Activistas, cooperantes y periodistas se encuentran bajo amenaza. Algunos han sido asesinados, otros se han visto obligados a pasar a la clandestinidad. Informar sobre la crisis y las atrocidades es una batalla a vida o muerte. Aun así, siguen resistiendo: por los sobrevivientes, por la verdad, por la justicia.
Escocia
Escocia se rige por la legislación del Reino Unido, y esas normas están desequilibrando el terreno de juego. Las personas que se manifiestan pacíficamente se enfrentan a arrestos por desobediencia civil no violenta. En abril de 2026, se reveló que la fiscalía escocesa había recibido más de 100 denuncias relacionadas con el apoyo a Palestine Action en solo siete meses, más que por cualquier otro grupo desde que se introdujo la Ley contra el Terrorismo en 2000. No obstante, la sociedad civil sigue en pie de lucha, defendiéndose en los tribunales y en las calles.
Brasil
En Brasil, favorito mundialista, defender la Amazonía, proteger la tierra y denunciar los abusos puede tener consecuencias mortales. Las comunidades indígenas, las comunidades negras y las personas que defienden el medio ambiente se enfrentan a intimidación, violencia y racismo estructural. A pesar de ello, siguen plantando cara, protegiendo a sus comunidades y la selva.
Marruecos
El gasto desmesurado para construir los estadios que acogerán el próximo Mundial provocó un movimiento de protesta liderado por la Generación Z que logró el compromiso de invertir en servicios públicos. Este joven equipo de activistas marroquíes pagó un alto precio, con miles de detenidos. Las autoridades continúan con su campaña represiva, con detenciones, procesos judiciales y duras penas de prisión.
Haití
La sociedad civil de Haití trabaja en medio del caos y la violencia, sin la protección del Estado. Las pandillas controlan el territorio, se silencia a periodistas y se ataca a personal humanitario. A pesar de todo, las redes comunitarias y las emisoras de radio siguen adelante, sin rendirse, y continúan trabajando a pesar de los riesgos.
Suiza
El espacio cívico suizo, que antes era abierto, sufrió recientemente un retroceso debido al aumento de las restricciones a las manifestaciones y a la libertad de movimiento. A pesar de que las personas que defienden el medio ambiente sufren persecuciones y vigilancia en el país, el activismo climático suizo logró una importante victoria en la escena internacional, con un fallo histórico del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en 2024.
Canadá
Canadá es uno de los países anfitriones del Mundial. Aunque protege ampliamente las libertades cívicas, sigue habiendo preocupación por las restricciones a las protestas, la difamación penal y la vigilancia dirigida contra quienes defienden derechos ambientales, así como contra activistas por los derechos de Palestina. Puede que su selección nacional no llegue muy lejos en la competición, pero la sociedad civil está dispuesta a llegar hasta el final.
Bosnia y Herzegovina
Bosnia dio la sorpresa al clasificarse para el Mundial, y su sociedad civil aplica la misma tenacidad a la defensa del espacio cívico. Activistas y periodistas siguen siendo objeto de difamaciones y campañas de desprestigio, pero siguen encontrando la manera de salir adelante en un clima cada vez más hostil. En 2025, el Tribunal Constitucional anuló una ley restrictiva sobre «agentes extranjeros» en la República Srpska.
Qatar
Qatar acogió el último Mundial, cuyos estadios fueron construidos por trabajadores migrantes sin derecho a organizarse, protestar ni expresarse. Puede que la atención internacional se haya desviado, pero la sociedad civil internacional se niega a dejarse engañar por el «sportswashing» y sigue diciendo la verdad.
República Checa
El espacio cívico de la República Checa se considera abierto. En este contexto, la sociedad civil está defendiendo con firmeza las libertades que tanto le costó conquistar y que ahora se ven amenazadas. Tras la llegada al poder de un partido populista de derecha en octubre de 2025, decenas de miles de personas salieron a las calles para protestar en contra de la influencia de las fuerzas de extrema derecha y nacionalistas. En abril de 2026, se archivó un proyecto de ley sobre «agentes extranjeros» tras la fuerte reacción pública, lo que demuestra que la sociedad civil sigue en plena forma.
México
México es uno de los países anfitriones del Mundial, pero, más allá de las celebraciones, sigue siendo uno de los lugares más peligrosos del mundo para la defensa de los derechos humanos y el periodismo. Los asesinatos y las desapariciones forzadas persisten en un clima de impunidad generalizada. Las autoridades, los intereses privados y las bandas de crimen organizado se alían para generar un entorno hostil contra quienes alzan la voz. Las organizaciones de defensa del medio ambiente, periodistas de investigación y madres de desaparecidos exigen responsabilidades y reformas institucionales.
Sudáfrica
La Constitución de Sudáfrica garantiza los derechos cívicos, pero la corrupción, las violaciones de los derechos humanos por parte de la policía durante las manifestaciones y los asesinatos de activistas y denunciantes ponen de manifiesto la brecha que existe entre los derechos sobre el papel y la realidad sobre el terreno. Los ataques xenófobos contra las personas migrantes africanas van en aumento. La sociedad civil defiende los derechos y logra cambios cada día.
Corea del Sur
Corea del Sur demostró que la hinchada puede cambiar las cosas cuando, en 2024, la gente salió a la calle en masa para derogar la ley marcial. Como resultado, las libertades cívicas están ampliamente protegidas y la sociedad civil es muy activa. Sin embargo, existen preocupaciones en torno a la libertad de prensa, el derecho a la intimidad, la persecución de los sindicatos y las restricciones e investigaciones a las que se ven sometidos los grupos de la sociedad civil que trabajan sobre Corea del Norte.
Curazao
Curazao, un país autónomo dentro del Reino de los Países Bajos, no cuenta con su propia calificación de espacio cívico. Sin embargo, al igual que su selección nacional, la sociedad civil de la isla libra sus propias batallas, trabajando para hacer frente a retos como la desigualdad, la falta de protecciones de asilo y los crecientes efectos del cambio climático.
Costa de Marfil
El gobierno de Costa de Marfil no respeta las reglas. Las manifestaciones se prohíben con frecuencia y tanto manifestantes como activistas son encarcelados. La ordenanza de 2024 pone límites al funcionamiento de las organizaciones de la sociedad civil. Con todo, existe una sociedad civil resiliente, formada por grupos de derechos humanos, periodistas independientes, organizaciones de mujeres y movimientos juveniles, que sigue exigiendo que se respeten las reglas.
Ecuador
El espacio cívico en Ecuador está deteriorándose rápidamente. Las reglas del juego son cada vez más injustas. Quienes defienden la tierra, el agua y la vida se enfrentan a una violencia extrema, a la criminalización y a medidas económicas punitivas. En medio de una crisis de seguridad y una creciente militarización, las comunidades, activistas medioambientales, grupos de derechos humanos y pueblos indígenas siguen resistiendo.
Alemania
Alemania ha bajado en la clasificación del espacio cívico, pasando de «abierto» a «obstruido» tras la dura represión de las protestas por el clima y de solidaridad con Palestina. La brutalidad policial y la criminalización del activismo han reducido el espacio para la libertad de expresión. Aun así, la gente se niega a quedarse al margen, y cientos de miles de personas siguen saliendo a las calles.
Japón
Las libertades cívicas de Japón están ampliamente protegidas, pero la situación no es del todo clara: existe preocupación por la censura y las restricciones a la libertad de prensa. El gobierno ha impuesto sanciones más severas para los delitos de difamación y ha propuesto leyes de seguridad que podrían utilizarse para silenciar la disidencia.
Suecia
El espacio cívico de Suecia está muy bien valorado, pero hay indicios de deterioro. Los recientes cambios políticos han traído consigo recortes presupuestarios, una creciente hostilidad hacia la sociedad civil y una mayor dureza ante las protestas. La sociedad civil está plantando cara, porque es importante una defensa firme.
Túnez
La revolución de Túnez de 2011 dio lugar a una de las sociedades civiles más dinámicas de la región. Sin embargo, esta se encuentra bajo ataque porque el presidente quiere ser a la vez entrenador, capitán y árbitro. Ha reescrito la Constitución para hacerse con el poder y encarcela con frecuencia a sus detractores. No obstante, las recientes protestas demuestran que el espíritu de la revolución no se ha extinguido.
Países Bajos
El espacio cívico en los Países Bajos se ha reducido. Las protestas por el clima y en solidaridad con Palestina se han enfrentado a una fuerte represión, y se han presentado proyectos de ley que pretenden frenar a la sociedad civil. Aun así, la sociedad civil neerlandesa sigue liderando el partido, con movimientos y organizaciones que se movilizan tanto en los tribunales como en las calles para exigir al gobierno y al sector privado que rindan cuentas sobre sus compromisos en materia de derechos humanos.
Turquía
La libertad de expresión en Turquía se ha visto gravemente mermada: el país lleva mucho tiempo teniendo fama de ser uno de los que más periodistas encarcela del mundo. En 2025, millones de personas se manifestaron tras la detención del alcalde de Estambul y se enfrentaron a detenciones masivas. A pesar de ello, la sociedad civil, tanto dentro como fuera del país, se niega a darse por vencida y sigue conectando, documentando y resistiéndose.
Estados Unidos
Estados Unidos, uno de los tres países anfitriones del Mundial, ha visto cómo su espacio cívico bajaba a la categoría de «obstruido» porque el presidente no respeta las normas. Activistas y manifestantes, sobre todo quienes defienden los derechos de las personas palestinas y migrantes, se enfrentan a detenciones arbitrarias y a la criminalización. Se han recortado drásticamente los fondos destinados a la sociedad civil y la libertad de expresión está amenazada. La sociedad civil está respondiendo con fuerza y en masa, movilizándose en las calles y luchando en los tribunales.
Paraguay
En Paraguay, cada vez hay más hostilidad hacia quienes trabajan en temas de lucha contra la corrupción y transparencia, derechos ambientales y derechos sobre la tierra, algo que está poniendo a prueba las libertades cívicas. Sin embargo, activistas y comunidades siguen luchando contra viento y marea, enfrentándose a la desigualdad, la impunidad y los grandes intereses que se esconden tras los conflictos por la tierra.
Australia
El espacio cívico en Australia goza de una amplia protección, pero quienes se manifiestan por el clima y en solidaridad con Palestina se enfrentan a detenciones, uso excesivo de la fuerza y restricciones a las protestas cuando se movilizan. Las leyes contra las protestas limitan el poder de la hinchada, pero la sociedad civil sigue desafiándolas.
Noruega
La sociedad civil noruega juega en un espacio abierto, poniendo su libertad al servicio de la justicia global, porque la defensa de los derechos humanos es un deporte de equipo. Pero la batalla aún no está ganada: las protestas en solidaridad con los sami, contra el cambio climático y a favor de Palestina se han enfrentado a restricciones. Además, los recortes de la ayuda internacional han obligado a las organizaciones noruegas que apoyan a activistas en países represivos a recortar su trabajo.
Francia
El espacio cívico en Francia se ha deteriorado notablemente. En 2025 se vio relegado a la categoría de 'obstruido', como reflejo de años de restricciones cada vez mayores a la libertad de expresión y a la protesta pacífica, así como del uso indebido de leyes para intimidar a activistas y disolver organizaciones. Al igual que su selección nacional, la sociedad civil francesa combina un historial de éxitos con la innovación táctica. A pesar de las restricciones, las movilizaciones masivas continúan.
Senegal
La sociedad civil de Senegal contribuyó a impulsar una transición democrática en 2024, todo un ejemplo de lo que puede lograr una acción cívica organizada y persistente. Sin embargo, la aprobación de una ley draconiana contra la comunidad LGBTQI+ y el acoso judicial frecuente a periodistas están obligando a las personas que defienden los derechos humanos a adoptar una postura defensiva.
Irak
La revuelta de 2019 en Irak para reclamar dignidad y justicia fue reprimida por escuadrones de la muerte. Cientos de jóvenes activistas fueron asesinados o desaparecidos, pero la hinchada no se calla. El movimiento que construyeron sigue vivo a través de redes de la sociedad civil y protestas constantes para exigir justicia a pesar de la brutalidad del Estado.
Cabo Verde
Puede que Cabo Verde sea un equipo modesto en el Mundial, pero en lo que respecta al espacio cívico es uno de los campeones. Es uno de los dos únicos Estados africanos en los que el espacio cívico se considera abierto, lo que significa que la sociedad civil puede expresarse, organizarse y participar libremente. El recién creado Observatorio Nacional de Derechos Humanos tiene la misión de proporcionar datos actualizados sobre derechos humanos y supervisar el cumplimiento de los compromisos nacionales e internacionales
Arabia Saudí
Arabia Saudí es uno de los países con peor situación en materia de libertades cívicas. Las mujeres son encarceladas por reclamar sus derechos. Se ha ejecutado a periodistas por informar. Aun así, la diáspora, con gran determinación, sigue contando las historias que los estadios y los acuerdos de patrocinio pretenden ocultar, porque la realidad de la represión es más grande que la mayor campaña de «sportswashing» del mundo.
Uruguay
La sociedad civil uruguaya se mueve en uno de los espacios cívicos más abiertos de América. Una sociedad civil activa contribuye a que todos tengan las mismas oportunidades, demostrando que, cuando las personas pueden organizarse libremente, el cambio es posible.
España
La dinámica sociedad civil española se mantiene firme a pesar de los retos a los que se enfrenta el espacio cívico, como la criminalización y el uso excesivo de la fuerza contra las manifestaciones, o la infiltración policial en los movimientos sociales. La infame «ley mordaza» de 2015, que restringe los derechos de expresión y de protesta, ha sancionado a cientos de miles de personas. Pero el juego está lejos de terminar, pues la sociedad civil sigue peleando para que se derogue la ley.
Nueva Zelanda
Las libertades cívicas de Nueva Zelanda permanecen sólidas. Los grupos de la sociedad civil pueden formarse y operar sin restricciones, se respeta la libertad de expresión y rara vez se imponen restricciones a las protestas. No obstante, se han producido casos recientes de detenciones y acciones judiciales contra activistas climáticos, así como ataques cada vez más frecuentes contra los derechos de los maoríes. La sociedad civil no dará por sentada la victoria.
Bélgica
El espacio cívico de Bélgica es sólido, pero presenta fisuras: el uso excesivo de la fuerza en las manifestaciones y un proyecto de ley que permitiría al gobierno disolver organizaciones consideradas radicales ponen de manifiesto la creciente presión sobre la sociedad civil. Las coaliciones de la sociedad civil están contraatacando mediante litigios históricos sobre el clima, la libertad de expresión y la inacción ante el genocidio en Gaza.
Egipto
Egipto tiene uno de los entornos cívicos más represivos del mundo. Decenas de miles de activistas, abogados y periodistas se encuentran en prisión. Pero quienes defienden los derechos humanos no se quedan de brazos cruzados. Tanto dentro como fuera del país, continúan luchando para que la verdad salga a la luz a pesar de la enorme presión a la que se ven sometidos. Una de ellas es Hoda Abdel Moneim, encarcelada desde 2018. CIVICUS exige su liberación.
Irán
Las condiciones del espacio cívico en Irán se encuentran entre las peores del mundo. En 2026, miles de personas fueron asesinadas por protestar. Hay activistas entre rejas, algunas de las cuales se enfrentan a la pena de muerte, como Pakhshan Azizi, Sharifeh Mohammadi y Verisheh Moradi. Tu apoyo puede marcar la diferencia: solidarízate con ellas y con todas las personas iraníes que se atreven a alzar la voz.
Panamá
La gente ha organizado protestas de forma sostenida en todo el país de Panamá, que se han topado con estados de emergencia, militarización y restricciones. Sin embargo, la sociedad civil sigue movilizándose, con la misma determinación que impulsó el movimiento que logró cerrar una mina de cobre que destruía el medio ambiente en 2023. La sociedad civil sigue jugando.
Inglaterra
El derecho a manifestarse está siendo objeto de ataques cada vez más frecuentes en el Reino Unido. El gobierno está reescribiendo las reglas del juego, y la reciente ley sobre delincuencia y policía (Crime and Policing Act) socava aún más el derecho de reunión pacífica. A pesar de que un tribunal ha dictaminado que la prohibición del grupo de protesta Palestine Action es ilegal, cientos de personas siguen siendo detenidas bajo cargos de terrorismo por expresar su apoyo. La sociedad civil está plantando cara, pero el árbitro no está actuando con imparcialidad.
Croacia
La libertad de prensa en Croacia está limitada por la presión política y las demandas abusivas. Además, el auge de la extrema derecha ha avivado los ataques contra la sociedad civil y los periodistas. Aun así, la sociedad civil no deja que sus oponentes controlen el juego: a finales de 2025, decenas de miles de personas se sumaron a marchas antifascistas para rechazar el odio.
Ghana
No todo el mundo tiene libertad para jugar en Ghana. Está pendiente de aprobarse una estricta ley contra la comunidad LGBTQI+, que penaliza lo que denomina la «promoción» de actividades LGBTQI+. Esto, sumado a las constantes agresiones a periodistas y a las restricciones a las manifestaciones, pone en peligro el espacio cívico de Ghana.
Colombia
La violencia no cesará en Colombia durante la celebración del Mundial. El espacio cívico se encuentra sometido a una fuerte presión, especialmente en los territorios donde operan grupos armados y organizaciones criminales. Las personas defensoras de los derechos humanos, líderes indígenas y afrodescendientes, organizaciones comunitarias y periodistas se enfrentan a peligro de muerte y violencia por defender a sus comunidades y exigir una paz duradera.
Portugal
La sociedad civil portuguesa está cubriendo la cancha, movilizándose en favor de la justicia climática, el derecho a la vivienda y la solidaridad con las personas migrantes. Aunque Portugal cuenta con una buena valoración en cuanto a la apertura del espacio cívico, la situación se está complicando. La creciente influencia de la extrema derecha está normalizando los discursos xenófobos y contrarios a los derechos, lo que crea un entorno más hostil para la defensa de los derechos humanos.
República Democrática del Congo
En el este de la República Democrática del Congo, una región devastada por el conflicto, el espacio cívico sufre graves restricciones en medio de la violencia y la impunidad. Activistas, cooperantes y periodistas se encuentran bajo amenaza. Algunos han sido asesinados, otros se han visto obligados a pasar a la clandestinidad. Informar sobre la crisis y las atrocidades es una batalla a vida o muerte. Aun así, siguen resistiendo: por los sobrevivientes, por la verdad, por la justicia.
Uzbekistán
Uzbekistán debuta en el Mundial, pero su sociedad civil sigue encerrada en el vestuario. Las libertades fundamentales están severamente restringidas y numerosas personas defensoras de los derechos humanos, abogadas y periodistas se encuentran injustamente encarceladas. Sin embargo, a pesar de la censura, los procesos judiciales y las leyes restrictivas, sigue habiendo personas valientes que se niegan a callar.
Argelia
Activistas, académicos, artistas, periodistas y líderes sindicales argelinos se enfrentan a un clima generalizado de represión. Las autoridades recurren al código penal para procesarlos y condenarlos. Los medios de comunicación y las organizaciones de derechos humanos se han visto obligados a cerrar y tratan de operar en la clandestinidad o desde el extranjero para seguir documentando la verdad y exigir responsabilidades. Fuera del campo, el juego continúa.
Austria
El espacio cívico en Austria sigue abierto, pero la creciente influencia de la extrema derecha ha hecho saltar las alarmas en lo que respecta a la libertad de prensa y la libertad de asociación. Entre los intentos de socavar a las organizaciones, la presión sobre los medios de comunicación y las medidas de vigilancia propuestas, la línea defensiva de la sociedad civil se encuentra amenazada. La sociedad civil hace oír su voz ante los cambios en el panorama político.
Jordania
En Jordania, la sociedad civil está sometida a vigilancia constante y a leyes restrictivas. Las autoridades no juegan limpio, pues utilizan software espía. Activistas y periodistas se enfrentan a detenciones si expresan sus opiniones en línea, y quienes protestan en solidaridad con Palestina son objeto de persecución.
Argentina
En Argentina, actual campeona de la Copa del Mundo, el espacio cívico se ve sometido a una presión cada vez mayor y ha pasado a considerarse 'obstruido'. Activistas, organizaciones de derechos humanos, movimientos de base, medios de comunicación independientes y manifestantes se enfrentan a restricciones legales y prácticas cada vez mayores que limitan sus libertades fundamentales. El terreno de juego se está inclinando cada vez más, pero el equipo de la sociedad civil sigue en el partido.
Sudáfrica
La Constitución de Sudáfrica garantiza los derechos cívicos, pero la corrupción, las violaciones de los derechos humanos por parte de la policía durante las manifestaciones y los asesinatos de activistas y denunciantes ponen de manifiesto la brecha que existe entre los derechos sobre el papel y la realidad sobre el terreno. Los ataques xenófobos contra las personas migrantes africanas van en aumento. La sociedad civil defiende los derechos y logra cambios cada día.
Canadá
Canadá es uno de los países anfitriones del Mundial. Aunque protege ampliamente las libertades cívicas, sigue habiendo preocupación por las restricciones a las protestas, la difamación penal y la vigilancia dirigida contra quienes defienden derechos ambientales, así como contra activistas por los derechos de Palestina. Puede que su selección nacional no llegue muy lejos en la competición, pero la sociedad civil está dispuesta a llegar hasta el final.
Alemania
Alemania ha bajado en la clasificación del espacio cívico, pasando de «abierto» a «obstruido» tras la dura represión de las protestas por el clima y de solidaridad con Palestina. La brutalidad policial y la criminalización del activismo han reducido el espacio para la libertad de expresión. Aun así, la gente se niega a quedarse al margen, y cientos de miles de personas siguen saliendo a las calles.
Paraguay
En Paraguay, cada vez hay más hostilidad hacia quienes trabajan en temas de lucha contra la corrupción y transparencia, derechos ambientales y derechos sobre la tierra, algo que está poniendo a prueba las libertades cívicas. Sin embargo, activistas y comunidades siguen luchando contra viento y marea, enfrentándose a la desigualdad, la impunidad y los grandes intereses que se esconden tras los conflictos por la tierra.
Países Bajos
El espacio cívico en los Países Bajos se ha reducido. Las protestas por el clima y en solidaridad con Palestina se han enfrentado a una fuerte represión, y se han presentado proyectos de ley que pretenden frenar a la sociedad civil. Aun así, la sociedad civil neerlandesa sigue liderando el partido, con movimientos y organizaciones que se movilizan tanto en los tribunales como en las calles para exigir al gobierno y al sector privado que rindan cuentas sobre sus compromisos en materia de derechos humanos.
Marruecos
El gasto desmesurado para construir los estadios que acogerán el próximo Mundial provocó un movimiento de protesta liderado por la Generación Z que logró el compromiso de invertir en servicios públicos. Este joven equipo de activistas marroquíes pagó un alto precio, con miles de detenidos. Las autoridades continúan con su campaña represiva, con detenciones, procesos judiciales y duras penas de prisión.
Brasil
En Brasil, favorito mundialista, defender la Amazonía, proteger la tierra y denunciar los abusos puede tener consecuencias mortales. Las comunidades indígenas, las comunidades negras y las personas que defienden el medio ambiente se enfrentan a intimidación, violencia y racismo estructural. A pesar de ello, siguen plantando cara, protegiendo a sus comunidades y la selva.
Japón
Las libertades cívicas de Japón están ampliamente protegidas, pero la situación no es del todo clara: existe preocupación por la censura y las restricciones a la libertad de prensa. El gobierno ha impuesto sanciones más severas para los delitos de difamación y ha propuesto leyes de seguridad que podrían utilizarse para silenciar la disidencia.
Francia
El espacio cívico en Francia se ha deteriorado notablemente. En 2025 se vio relegado a la categoría de 'obstruido', como reflejo de años de restricciones cada vez mayores a la libertad de expresión y a la protesta pacífica, así como del uso indebido de leyes para intimidar a activistas y disolver organizaciones. Al igual que su selección nacional, la sociedad civil francesa combina un historial de éxitos con la innovación táctica. A pesar de las restricciones, las movilizaciones masivas continúan.
Suecia
El espacio cívico de Suecia está muy bien valorado, pero hay indicios de deterioro. Los recientes cambios políticos han traído consigo recortes presupuestarios, una creciente hostilidad hacia la sociedad civil y una mayor dureza ante las protestas. La sociedad civil está plantando cara, porque es importante una defensa firme.
Costa de Marfil
El gobierno de Costa de Marfil no respeta las reglas. Las manifestaciones se prohíben con frecuencia y tanto manifestantes como activistas son encarcelados. La ordenanza de 2024 pone límites al funcionamiento de las organizaciones de la sociedad civil. Con todo, existe una sociedad civil resiliente, formada por grupos de derechos humanos, periodistas independientes, organizaciones de mujeres y movimientos juveniles, que sigue exigiendo que se respeten las reglas.
Noruega
La sociedad civil noruega juega en un espacio abierto, poniendo su libertad al servicio de la justicia global, porque la defensa de los derechos humanos es un deporte de equipo. Pero la batalla aún no está ganada: las protestas en solidaridad con los sami, contra el cambio climático y a favor de Palestina se han enfrentado a restricciones. Además, los recortes de la ayuda internacional han obligado a las organizaciones noruegas que apoyan a activistas en países represivos a recortar su trabajo.
México
México es uno de los países anfitriones del Mundial, pero, más allá de las celebraciones, sigue siendo uno de los lugares más peligrosos del mundo para la defensa de los derechos humanos y el periodismo. Los asesinatos y las desapariciones forzadas persisten en un clima de impunidad generalizada. Las autoridades, los intereses privados y las bandas de crimen organizado se alían para generar un entorno hostil contra quienes alzan la voz. Las organizaciones de defensa del medio ambiente, periodistas de investigación y madres de desaparecidos exigen responsabilidades y reformas institucionales.
Ecuador
El espacio cívico en Ecuador está deteriorándose rápidamente. Las reglas del juego son cada vez más injustas. Quienes defienden la tierra, el agua y la vida se enfrentan a una violencia extrema, a la criminalización y a medidas económicas punitivas. En medio de una crisis de seguridad y una creciente militarización, las comunidades, activistas medioambientales, grupos de derechos humanos y pueblos indígenas siguen resistiendo.
Inglaterra
El derecho a manifestarse está siendo objeto de ataques cada vez más frecuentes en el Reino Unido. El gobierno está reescribiendo las reglas del juego, y la reciente ley sobre delincuencia y policía (Crime and Policing Act) socava aún más el derecho de reunión pacífica. A pesar de que un tribunal ha dictaminado que la prohibición del grupo de protesta Palestine Action es ilegal, cientos de personas siguen siendo detenidas bajo cargos de terrorismo por expresar su apoyo. La sociedad civil está plantando cara, pero el árbitro no está actuando con imparcialidad.
República Democrática del Congo
En el este de la República Democrática del Congo, una región devastada por el conflicto, el espacio cívico sufre graves restricciones en medio de la violencia y la impunidad. Activistas, cooperantes y periodistas se encuentran bajo amenaza. Algunos han sido asesinados, otros se han visto obligados a pasar a la clandestinidad. Informar sobre la crisis y las atrocidades es una batalla a vida o muerte. Aun así, siguen resistiendo: por los sobrevivientes, por la verdad, por la justicia.
Estados Unidos
Estados Unidos, uno de los tres países anfitriones del Mundial, ha visto cómo su espacio cívico bajaba a la categoría de «obstruido» porque el presidente no respeta las normas. Activistas y manifestantes, sobre todo quienes defienden los derechos de las personas palestinas y migrantes, se enfrentan a detenciones arbitrarias y a la criminalización. Se han recortado drásticamente los fondos destinados a la sociedad civil y la libertad de expresión está amenazada. La sociedad civil está respondiendo con fuerza y en masa, movilizándose en las calles y luchando en los tribunales.
Bosnia y Herzegovina
Bosnia dio la sorpresa al clasificarse para el Mundial, y su sociedad civil aplica la misma tenacidad a la defensa del espacio cívico. Activistas y periodistas siguen siendo objeto de difamaciones y campañas de desprestigio, pero siguen encontrando la manera de salir adelante en un clima cada vez más hostil. En 2025, el Tribunal Constitucional anuló una ley restrictiva sobre «agentes extranjeros» en la República Srpska.
Bélgica
El espacio cívico de Bélgica es sólido, pero presenta fisuras: el uso excesivo de la fuerza en las manifestaciones y un proyecto de ley que permitiría al gobierno disolver organizaciones consideradas radicales ponen de manifiesto la creciente presión sobre la sociedad civil. Las coaliciones de la sociedad civil están contraatacando mediante litigios históricos sobre el clima, la libertad de expresión y la inacción ante el genocidio en Gaza.
Senegal
La sociedad civil de Senegal contribuyó a impulsar una transición democrática en 2024, todo un ejemplo de lo que puede lograr una acción cívica organizada y persistente. Sin embargo, la aprobación de una ley draconiana contra la comunidad LGBTQI+ y el acoso judicial frecuente a periodistas están obligando a las personas que defienden los derechos humanos a adoptar una postura defensiva.
Portugal
La sociedad civil portuguesa está cubriendo la cancha, movilizándose en favor de la justicia climática, el derecho a la vivienda y la solidaridad con las personas migrantes. Aunque Portugal cuenta con una buena valoración en cuanto a la apertura del espacio cívico, la situación se está complicando. La creciente influencia de la extrema derecha está normalizando los discursos xenófobos y contrarios a los derechos, lo que crea un entorno más hostil para la defensa de los derechos humanos.
Croacia
La libertad de prensa en Croacia está limitada por la presión política y las demandas abusivas. Además, el auge de la extrema derecha ha avivado los ataques contra la sociedad civil y los periodistas. Aun así, la sociedad civil no deja que sus oponentes controlen el juego: a finales de 2025, decenas de miles de personas se sumaron a marchas antifascistas para rechazar el odio.
España
La dinámica sociedad civil española se mantiene firme a pesar de los retos a los que se enfrenta el espacio cívico, como la criminalización y el uso excesivo de la fuerza contra las manifestaciones, o la infiltración policial en los movimientos sociales. La infame «ley mordaza» de 2015, que restringe los derechos de expresión y de protesta, ha sancionado a cientos de miles de personas. Pero el juego está lejos de terminar, pues la sociedad civil sigue peleando para que se derogue la ley.
Austria
El espacio cívico en Austria sigue abierto, pero la creciente influencia de la extrema derecha ha hecho saltar las alarmas en lo que respecta a la libertad de prensa y la libertad de asociación. Entre los intentos de socavar a las organizaciones, la presión sobre los medios de comunicación y las medidas de vigilancia propuestas, la línea defensiva de la sociedad civil se encuentra amenazada. La sociedad civil hace oír su voz ante los cambios en el panorama político.
Suiza
El espacio cívico suizo, que antes era abierto, sufrió recientemente un retroceso debido al aumento de las restricciones a las manifestaciones y a la libertad de movimiento. A pesar de que las personas que defienden el medio ambiente sufren persecuciones y vigilancia en el país, el activismo climático suizo logró una importante victoria en la escena internacional, con un fallo histórico del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en 2024.
Argelia
Activistas, académicos, artistas, periodistas y líderes sindicales argelinos se enfrentan a un clima generalizado de represión. Las autoridades recurren al código penal para procesarlos y condenarlos. Los medios de comunicación y las organizaciones de derechos humanos se han visto obligados a cerrar y tratan de operar en la clandestinidad o desde el extranjero para seguir documentando la verdad y exigir responsabilidades. Fuera del campo, el juego continúa.
Argentina
En Argentina, actual campeona de la Copa del Mundo, el espacio cívico se ve sometido a una presión cada vez mayor y ha pasado a considerarse 'obstruido'. Activistas, organizaciones de derechos humanos, movimientos de base, medios de comunicación independientes y manifestantes se enfrentan a restricciones legales y prácticas cada vez mayores que limitan sus libertades fundamentales. El terreno de juego se está inclinando cada vez más, pero el equipo de la sociedad civil sigue en el partido.
Cabo Verde
Puede que Cabo Verde sea un equipo modesto en el Mundial, pero en lo que respecta al espacio cívico es uno de los campeones. Es uno de los dos únicos Estados africanos en los que el espacio cívico se considera abierto, lo que significa que la sociedad civil puede expresarse, organizarse y participar libremente. El recién creado Observatorio Nacional de Derechos Humanos tiene la misión de proporcionar datos actualizados sobre derechos humanos y supervisar el cumplimiento de los compromisos nacionales e internacionales
Colombia
La violencia no cesará en Colombia durante la celebración del Mundial. El espacio cívico se encuentra sometido a una fuerte presión, especialmente en los territorios donde operan grupos armados y organizaciones criminales. Las personas defensoras de los derechos humanos, líderes indígenas y afrodescendientes, organizaciones comunitarias y periodistas se enfrentan a peligro de muerte y violencia por defender a sus comunidades y exigir una paz duradera.
Ghana
No todo el mundo tiene libertad para jugar en Ghana. Está pendiente de aprobarse una estricta ley contra la comunidad LGBTQI+, que penaliza lo que denomina la «promoción» de actividades LGBTQI+. Esto, sumado a las constantes agresiones a periodistas y a las restricciones a las manifestaciones, pone en peligro el espacio cívico de Ghana.
Australia
El espacio cívico en Australia goza de una amplia protección, pero quienes se manifiestan por el clima y en solidaridad con Palestina se enfrentan a detenciones, uso excesivo de la fuerza y restricciones a las protestas cuando se movilizan. Las leyes contra las protestas limitan el poder de la hinchada, pero la sociedad civil sigue desafiándolas.
Egipto
Egipto tiene uno de los entornos cívicos más represivos del mundo. Decenas de miles de activistas, abogados y periodistas se encuentran en prisión. Pero quienes defienden los derechos humanos no se quedan de brazos cruzados. Tanto dentro como fuera del país, continúan luchando para que la verdad salga a la luz a pesar de la enorme presión a la que se ven sometidos. Una de ellas es Hoda Abdel Moneim, encarcelada desde 2018. CIVICUS exige su liberación.
Canadá
Canadá es uno de los países anfitriones del Mundial. Aunque protege ampliamente las libertades cívicas, sigue habiendo preocupación por las restricciones a las protestas, la difamación penal y la vigilancia dirigida contra quienes defienden derechos ambientales, así como contra activistas por los derechos de Palestina. Puede que su selección nacional no llegue muy lejos en la competición, pero la sociedad civil está dispuesta a llegar hasta el final.
Marruecos
El gasto desmesurado para construir los estadios que acogerán el próximo Mundial provocó un movimiento de protesta liderado por la Generación Z que logró el compromiso de invertir en servicios públicos. Este joven equipo de activistas marroquíes pagó un alto precio, con miles de detenidos. Las autoridades continúan con su campaña represiva, con detenciones, procesos judiciales y duras penas de prisión.
Francia
El espacio cívico en Francia se ha deteriorado notablemente. En 2025 se vio relegado a la categoría de 'obstruido', como reflejo de años de restricciones cada vez mayores a la libertad de expresión y a la protesta pacífica, así como del uso indebido de leyes para intimidar a activistas y disolver organizaciones. Al igual que su selección nacional, la sociedad civil francesa combina un historial de éxitos con la innovación táctica. A pesar de las restricciones, las movilizaciones masivas continúan.
Paraguay
En Paraguay, cada vez hay más hostilidad hacia quienes trabajan en temas de lucha contra la corrupción y transparencia, derechos ambientales y derechos sobre la tierra, algo que está poniendo a prueba las libertades cívicas. Sin embargo, activistas y comunidades siguen luchando contra viento y marea, enfrentándose a la desigualdad, la impunidad y los grandes intereses que se esconden tras los conflictos por la tierra.
Brasil
En Brasil, favorito mundialista, defender la Amazonía, proteger la tierra y denunciar los abusos puede tener consecuencias mortales. Las comunidades indígenas, las comunidades negras y las personas que defienden el medio ambiente se enfrentan a intimidación, violencia y racismo estructural. A pesar de ello, siguen plantando cara, protegiendo a sus comunidades y la selva.
Noruega
La sociedad civil noruega juega en un espacio abierto, poniendo su libertad al servicio de la justicia global, porque la defensa de los derechos humanos es un deporte de equipo. Pero la batalla aún no está ganada: las protestas en solidaridad con los sami, contra el cambio climático y a favor de Palestina se han enfrentado a restricciones. Además, los recortes de la ayuda internacional han obligado a las organizaciones noruegas que apoyan a activistas en países represivos a recortar su trabajo.
México
México es uno de los países anfitriones del Mundial, pero, más allá de las celebraciones, sigue siendo uno de los lugares más peligrosos del mundo para la defensa de los derechos humanos y el periodismo. Los asesinatos y las desapariciones forzadas persisten en un clima de impunidad generalizada. Las autoridades, los intereses privados y las bandas de crimen organizado se alían para generar un entorno hostil contra quienes alzan la voz. Las organizaciones de defensa del medio ambiente, periodistas de investigación y madres de desaparecidos exigen responsabilidades y reformas institucionales.
Inglaterra
El derecho a manifestarse está siendo objeto de ataques cada vez más frecuentes en el Reino Unido. El gobierno está reescribiendo las reglas del juego, y la reciente ley sobre delincuencia y policía (Crime and Policing Act) socava aún más el derecho de reunión pacífica. A pesar de que un tribunal ha dictaminado que la prohibición del grupo de protesta Palestine Action es ilegal, cientos de personas siguen siendo detenidas bajo cargos de terrorismo por expresar su apoyo. La sociedad civil está plantando cara, pero el árbitro no está actuando con imparcialidad.
Portugal
La sociedad civil portuguesa está cubriendo la cancha, movilizándose en favor de la justicia climática, el derecho a la vivienda y la solidaridad con las personas migrantes. Aunque Portugal cuenta con una buena valoración en cuanto a la apertura del espacio cívico, la situación se está complicando. La creciente influencia de la extrema derecha está normalizando los discursos xenófobos y contrarios a los derechos, lo que crea un entorno más hostil para la defensa de los derechos humanos.
España
La dinámica sociedad civil española se mantiene firme a pesar de los retos a los que se enfrenta el espacio cívico, como la criminalización y el uso excesivo de la fuerza contra las manifestaciones, o la infiltración policial en los movimientos sociales. La infame «ley mordaza» de 2015, que restringe los derechos de expresión y de protesta, ha sancionado a cientos de miles de personas. Pero el juego está lejos de terminar, pues la sociedad civil sigue peleando para que se derogue la ley.
Estados Unidos
Estados Unidos, uno de los tres países anfitriones del Mundial, ha visto cómo su espacio cívico bajaba a la categoría de «obstruido» porque el presidente no respeta las normas. Activistas y manifestantes, sobre todo quienes defienden los derechos de las personas palestinas y migrantes, se enfrentan a detenciones arbitrarias y a la criminalización. Se han recortado drásticamente los fondos destinados a la sociedad civil y la libertad de expresión está amenazada. La sociedad civil está respondiendo con fuerza y en masa, movilizándose en las calles y luchando en los tribunales.
Bélgica
El espacio cívico de Bélgica es sólido, pero presenta fisuras: el uso excesivo de la fuerza en las manifestaciones y un proyecto de ley que permitiría al gobierno disolver organizaciones consideradas radicales ponen de manifiesto la creciente presión sobre la sociedad civil. Las coaliciones de la sociedad civil están contraatacando mediante litigios históricos sobre el clima, la libertad de expresión y la inacción ante el genocidio en Gaza.
Argentina
En Argentina, actual campeona de la Copa del Mundo, el espacio cívico se ve sometido a una presión cada vez mayor y ha pasado a considerarse 'obstruido'. Activistas, organizaciones de derechos humanos, movimientos de base, medios de comunicación independientes y manifestantes se enfrentan a restricciones legales y prácticas cada vez mayores que limitan sus libertades fundamentales. El terreno de juego se está inclinando cada vez más, pero el equipo de la sociedad civil sigue en el partido.
Egipto
Egipto tiene uno de los entornos cívicos más represivos del mundo. Decenas de miles de activistas, abogados y periodistas se encuentran en prisión. Pero quienes defienden los derechos humanos no se quedan de brazos cruzados. Tanto dentro como fuera del país, continúan luchando para que la verdad salga a la luz a pesar de la enorme presión a la que se ven sometidos. Una de ellas es Hoda Abdel Moneim, encarcelada desde 2018. CIVICUS exige su liberación.
Suiza
El espacio cívico suizo, que antes era abierto, sufrió recientemente un retroceso debido al aumento de las restricciones a las manifestaciones y a la libertad de movimiento. A pesar de que las personas que defienden el medio ambiente sufren persecuciones y vigilancia en el país, el activismo climático suizo logró una importante victoria en la escena internacional, con un fallo histórico del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en 2024.
Colombia
La violencia no cesará en Colombia durante la celebración del Mundial. El espacio cívico se encuentra sometido a una fuerte presión, especialmente en los territorios donde operan grupos armados y organizaciones criminales. Las personas defensoras de los derechos humanos, líderes indígenas y afrodescendientes, organizaciones comunitarias y periodistas se enfrentan a peligro de muerte y violencia por defender a sus comunidades y exigir una paz duradera.
Francia
El espacio cívico en Francia se ha deteriorado notablemente. En 2025 se vio relegado a la categoría de 'obstruido', como reflejo de años de restricciones cada vez mayores a la libertad de expresión y a la protesta pacífica, así como del uso indebido de leyes para intimidar a activistas y disolver organizaciones. Al igual que su selección nacional, la sociedad civil francesa combina un historial de éxitos con la innovación táctica. A pesar de las restricciones, las movilizaciones masivas continúan.
Marruecos
El gasto desmesurado para construir los estadios que acogerán el próximo Mundial provocó un movimiento de protesta liderado por la Generación Z que logró el compromiso de invertir en servicios públicos. Este joven equipo de activistas marroquíes pagó un alto precio, con miles de detenidos. Las autoridades continúan con su campaña represiva, con detenciones, procesos judiciales y duras penas de prisión.
España
La dinámica sociedad civil española se mantiene firme a pesar de los retos a los que se enfrenta el espacio cívico, como la criminalización y el uso excesivo de la fuerza contra las manifestaciones, o la infiltración policial en los movimientos sociales. La infame «ley mordaza» de 2015, que restringe los derechos de expresión y de protesta, ha sancionado a cientos de miles de personas. Pero el juego está lejos de terminar, pues la sociedad civil sigue peleando para que se derogue la ley.
Bélgica
El espacio cívico de Bélgica es sólido, pero presenta fisuras: el uso excesivo de la fuerza en las manifestaciones y un proyecto de ley que permitiría al gobierno disolver organizaciones consideradas radicales ponen de manifiesto la creciente presión sobre la sociedad civil. Las coaliciones de la sociedad civil están contraatacando mediante litigios históricos sobre el clima, la libertad de expresión y la inacción ante el genocidio en Gaza.
Noruega
La sociedad civil noruega juega en un espacio abierto, poniendo su libertad al servicio de la justicia global, porque la defensa de los derechos humanos es un deporte de equipo. Pero la batalla aún no está ganada: las protestas en solidaridad con los sami, contra el cambio climático y a favor de Palestina se han enfrentado a restricciones. Además, los recortes de la ayuda internacional han obligado a las organizaciones noruegas que apoyan a activistas en países represivos a recortar su trabajo.
Inglaterra
El derecho a manifestarse está siendo objeto de ataques cada vez más frecuentes en el Reino Unido. El gobierno está reescribiendo las reglas del juego, y la reciente ley sobre delincuencia y policía (Crime and Policing Act) socava aún más el derecho de reunión pacífica. A pesar de que un tribunal ha dictaminado que la prohibición del grupo de protesta Palestine Action es ilegal, cientos de personas siguen siendo detenidas bajo cargos de terrorismo por expresar su apoyo. La sociedad civil está plantando cara, pero el árbitro no está actuando con imparcialidad.
Argentina
En Argentina, actual campeona de la Copa del Mundo, el espacio cívico se ve sometido a una presión cada vez mayor y ha pasado a considerarse 'obstruido'. Activistas, organizaciones de derechos humanos, movimientos de base, medios de comunicación independientes y manifestantes se enfrentan a restricciones legales y prácticas cada vez mayores que limitan sus libertades fundamentales. El terreno de juego se está inclinando cada vez más, pero el equipo de la sociedad civil sigue en el partido.
Suiza
El espacio cívico suizo, que antes era abierto, sufrió recientemente un retroceso debido al aumento de las restricciones a las manifestaciones y a la libertad de movimiento. A pesar de que las personas que defienden el medio ambiente sufren persecuciones y vigilancia en el país, el activismo climático suizo logró una importante victoria en la escena internacional, con un fallo histórico del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en 2024.
Francia
El espacio cívico en Francia se ha deteriorado notablemente. En 2025 se vio relegado a la categoría de 'obstruido', como reflejo de años de restricciones cada vez mayores a la libertad de expresión y a la protesta pacífica, así como del uso indebido de leyes para intimidar a activistas y disolver organizaciones. Al igual que su selección nacional, la sociedad civil francesa combina un historial de éxitos con la innovación táctica. A pesar de las restricciones, las movilizaciones masivas continúan.
España
La dinámica sociedad civil española se mantiene firme a pesar de los retos a los que se enfrenta el espacio cívico, como la criminalización y el uso excesivo de la fuerza contra las manifestaciones, o la infiltración policial en los movimientos sociales. La infame «ley mordaza» de 2015, que restringe los derechos de expresión y de protesta, ha sancionado a cientos de miles de personas. Pero el juego está lejos de terminar, pues la sociedad civil sigue peleando para que se derogue la ley.
Inglaterra
El derecho a manifestarse está siendo objeto de ataques cada vez más frecuentes en el Reino Unido. El gobierno está reescribiendo las reglas del juego, y la reciente ley sobre delincuencia y policía (Crime and Policing Act) socava aún más el derecho de reunión pacífica. A pesar de que un tribunal ha dictaminado que la prohibición del grupo de protesta Palestine Action es ilegal, cientos de personas siguen siendo detenidas bajo cargos de terrorismo por expresar su apoyo. La sociedad civil está plantando cara, pero el árbitro no está actuando con imparcialidad.
Argentina
En Argentina, actual campeona de la Copa del Mundo, el espacio cívico se ve sometido a una presión cada vez mayor y ha pasado a considerarse 'obstruido'. Activistas, organizaciones de derechos humanos, movimientos de base, medios de comunicación independientes y manifestantes se enfrentan a restricciones legales y prácticas cada vez mayores que limitan sus libertades fundamentales. El terreno de juego se está inclinando cada vez más, pero el equipo de la sociedad civil sigue en el partido.
Francia
El espacio cívico en Francia se ha deteriorado notablemente. En 2025 se vio relegado a la categoría de 'obstruido', como reflejo de años de restricciones cada vez mayores a la libertad de expresión y a la protesta pacífica, así como del uso indebido de leyes para intimidar a activistas y disolver organizaciones. Al igual que su selección nacional, la sociedad civil francesa combina un historial de éxitos con la innovación táctica. A pesar de las restricciones, las movilizaciones masivas continúan.
Inglaterra
El derecho a manifestarse está siendo objeto de ataques cada vez más frecuentes en el Reino Unido. El gobierno está reescribiendo las reglas del juego, y la reciente ley sobre delincuencia y policía (Crime and Policing Act) socava aún más el derecho de reunión pacífica. A pesar de que un tribunal ha dictaminado que la prohibición del grupo de protesta Palestine Action es ilegal, cientos de personas siguen siendo detenidas bajo cargos de terrorismo por expresar su apoyo. La sociedad civil está plantando cara, pero el árbitro no está actuando con imparcialidad.
España
La dinámica sociedad civil española se mantiene firme a pesar de los retos a los que se enfrenta el espacio cívico, como la criminalización y el uso excesivo de la fuerza contra las manifestaciones, o la infiltración policial en los movimientos sociales. La infame «ley mordaza» de 2015, que restringe los derechos de expresión y de protesta, ha sancionado a cientos de miles de personas. Pero el juego está lejos de terminar, pues la sociedad civil sigue peleando para que se derogue la ley.
Argentina
En Argentina, actual campeona de la Copa del Mundo, el espacio cívico se ve sometido a una presión cada vez mayor y ha pasado a considerarse 'obstruido'. Activistas, organizaciones de derechos humanos, movimientos de base, medios de comunicación independientes y manifestantes se enfrentan a restricciones legales y prácticas cada vez mayores que limitan sus libertades fundamentales. El terreno de juego se está inclinando cada vez más, pero el equipo de la sociedad civil sigue en el partido.

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