RUSIA: “Cabe esperar que el activismo de derechos humanos aumente en reacción a la represión”

CIVICUS conversa con Leonid Drabkin, uno de los coordinadores de OVD-Info, una organización de la sociedad civil (OSC) de derechos humanos independiente que documenta y asiste a víctimas de persecución política en Rusia. A través de su línea telefónica de asistencia directa y otras fuentes, OVD-Info reúne información sobre las detenciones de manifestantes y otros casos de persecución política, publica noticias y coordina la asistencia legal para los detenidos.

 

Leonid Drabkin

¿Podrías contarnos acerca del trabajo que hace OVD-Info?

Principalmente trabajamos en el tema de la libertad de reunión pacífica en Rusia, monitoreando violaciones y ayudando a las víctimas, aunque también cubrimos otros casos de persecución política no relacionados con las protestas. Definimos a la persecución política como una persecución por parte del gobierno o de alguien vinculado con el gobierno que supone la violación de las libertades cívicas, es decir, de lla libertad de reunión pacífica, la libertad de expresión, la libertad de asociación y algunas libertades electorales. Trabajamos en dos direcciones: ayudamos a las personas cuyas libertades han sido violadas, y recopilamos y difundimos información, la cual a su vez alimenta nuestras labores de incidencia y campañas para lograr cambios.

Ayudamos a personas que han sido detenidas mediante una línea telefónica que funciona las 24 horas del día, los siete días de la semana. Esta es tanto una forma fácil de reportar casos de persecución como una oportunidad para hacer una consulta con profesionales que saben qué cabe esperar en cada situación, qué se debe hacer y cómo se hace. Nuestra línea telefónica de ayuda recibe llamadas de todo el país y también recibimos mensajes de texto por Telegram. Ofrecemos ayuda legal por estos medios y también enviando abogados a las comisarías donde las personas están detenidas. También damos apoyo en los tribunales a quienes son procesados. Por ejemplo, en octubre de 2020 proporcionamos ayuda legal en 135 casos en los tribunales - unos cinco o seis por día hábil- en diferentes regiones de Rusia, porque este año ha sido bastante especial por varias razones, incluido el hecho de que continúan las grandes protestas en Khabarovsk, el distrito más oriental de la Federación. En este caso en particular, la diferencia horaria ha sido un gran problema para nosotros. Nosotros estamos basados en Moscú y solíamos recibir las llamadas durante nuestro horario laboral, pero ahora recibimos llamadas a las 4 o 5 de la mañana y hemos tenido que adaptar nuestra forma de trabajar.

También trabajamos con la Corte Europea de Derechos Humanos y ayudamos a quienes necesiten nuestra ayuda allí. Lo que nos distingue es nuestro lema, “la información protege”, lo cual significa que ayudamos no solo ofreciendo asistencia directa sino también difundiendo información, por lo que también funcionamos como un medio de comunicación y una agencia de noticias. Tenemos un sitio web que mantenemos actualizado, y tenemos periodistas que hacen trabajo de investigación y redactan artículos e informes. Esta es otra de las formas en que ayudamos a la gente, porque esa información es usada para tratar de lograr cambios, mediante un trabajo de incidencia y de esclarecimiento de la ciudadanía. Publicamos bases de datos sobre una gran variedad de temas. Llevamos buenos registros, por lo que si alguien quiere saber, por ejemplo, cuántas personas fueron detenidas en Rusia en 2019, puede encontrar esa información en nuestro sitio web.

Me enorgullece decir que entre el 70 y el 80% de nuestro presupuesto proviene de fuentes privadas. Esto refleja la fortaleza de nuestra comunidad de donantes, constituida por unas 6.000 personas que hacen contribuciones mensuales. Nuestra organización tuvo sus comienzos en diciembre de 2011, en el contexto de una ola de protestas masivas que resultó en arrestos masivos. Se inició con una publicación en Facebook y fue fundada como un grupo pequeño de voluntarios, y nueve años más tarde seguimos aquí: nos hemos convertido en una organización más sostenible con personal profesional y especializado, donde el voluntariado y el apoyo de la comunidad siguen teniendo un rol importante. Tenemos alrededor de 600 voluntarios, algunos de los cuales nos ayudan diariamente, mientras que otros lo hacen con periodicidad mensual o esporádicamente.

Desde tu perspectiva, ¿cuáles son los principales riesgos que activistas y periodistas enfrentan actualmente en Rusia?

Los activistas y periodistas enfrentan muchas amenazas, pero quizás por el foco de nuestro trabajo, yo diría que las principales se vinculan con la restricción de la libertad de reunión pacífica. Estas restricciones operan a cada paso. Si organizas una manifestación pacífica, es muy probable que termines detenido, aunque depende del tema de que se trate, de la región donde estés y de la suerte que tengas. Hay mucha incertidumbre, así que nunca sabes si vas a ser detenido o no.

Antes de protestar, necesitas avisar al gobierno local que quieres hacer una reunión, y para hacerla necesitas su aprobación. En muchos casos, el proceso de aprobación no es exitoso. El hecho mismo de que exista este procedimiento es en sí mismo una amenaza. Según los estándares internacionales, no es así como debería funcionar. En Rusia es necesario solicitar autorización con antelación. El plazo varía de una región a otra, pero supongamos que necesites presentar la solicitud con siete días de anticipación, luego esperar el permiso y recién entonces, si te lo dan, puedes hacer tu manifestación. Esto significa que te quedas sin la posibilidad de reaccionar rápidamente cuando sucede algo grave, por ejemplo si ocurre un asesinato o si existen dudas sobre los resultados de las elecciones. No es posible protestar en reacción a estos eventos porque necesitas presentar la solicitud de autorización y esperar muchos días para que te la den, si es que te la dan. La emoción y la energía que provocan esos eventos tienden a disminuir con el tiempo, y es altamente probable que en una semana o dos se hayan calmado, que es exactamente lo que pretende la legislación vigente.

En caso de que tu manifestación sea aprobada, lo más probable es que no te detengan. Pero las protestas sobre temas controvertidos generalmente no son aprobadas, y si no tienes autorización y te manifiestas de todas formas, es muy probable que seas detenido, luego enviado a una comisaría y luego a juicio. Cuando las protestas son reprimidas, también es posible que te golpeen las fuerzas policiales. Esto no es tan frecuente, pero a veces los policías golpean a los protestantes con sus porras, o sus “democratizadores”, como las llamamos nosotros.

Si eres procesado y es tu primera violación de las reglas que se aplican a la protesta, solamente te multarán, pero si eres reincidente podrías ser encarcelado por 10 o 15 días. Si eres un activista, que te agarren por segunda o tercera vez es solo cuestión de tiempo. Ahora bien, el sistema es absurdo, porque implica que la naturaleza del delito cambia cuando es cometido en forma repetida: cuando violas las regulaciones por primera vez se trata de un delito menor que es procesado por el sistema de tribunales administrativos, pero cuando lo haces por tercera vez pasa a considerarse un delito grave, que por lo tanto es procesado a través del sistema penal, junto con otros delitos graves tales como los de asesinato o secuestro. Nosotros decimos que este es el único artículo político de nuestro Código Penal, porque fue creado para ser usado políticamente y es una gran amenaza para el activismo.

¿Se han endurecido las reglas o su aplicación durante la pandemia de COVID-19?

Sí, el gobierno ruso ha usado la pandemia como una excusa para violar los derechos humanos. Rusia ha sido uno de los países más afectados por las infecciones y muertes causadas por el COVID-19, pero también ha sido uno de los pocos países de Europa que permitieron que la gente acudiera a estadios de fútbol, cines y teatros; incluso el sistema de metro, que va siempre repleto, está funcionando como siempre, en tanto que todas las movilizaciones y protestas están prohibidas, según alegan a causa de la pandemia.

La sociedad civil entiende mejor que el gobierno todos los impactos negativos del COVID-19, y no pretende convocar una gran protesta. Todo lo que queremos es que la gente pueda realizar pequeñas manifestaciones, incluso protestas de una sola persona o piquetes individuales, los cuales en principio son los únicos tipos de manifestación que podríamos hacer sin dar ningún aviso o solicitar previamente permiso a las autoridades. Esa es una de las razones por las cuales los piquetes individuales han aumentado en los últimos años. Pero la represión contra ellos ha crecido también, y las restricciones también se continuaron aplicando durante la pandemia, aún cuando estas protestas no suponen ningún riesgo para la salud pública. En el primer semestre de 2020 hubo unos 200 manifestantes detenidos, más que en cualquier otro año previo. De hecho, yo me conté entre los detenidos, aunque no fui arrestado en relación con el trabajo que hacemos en OVD-Info. En tanto que OSC tratamos de mantenernos políticamente neutros, mientras que yo, como individuo y activista, hice un piquete individual y fui detenido por ello. Actualmente estoy llevando mi caso a la Corte Europea de Derechos Humanos.

¿Ha habido restricciones de otras libertades cívicas?

Si bien considero que nuestro mayor problema es la restricción de la libertad de reunión, por supuesto que en Rusia también hay censura. A veces se prohíben algunos sitios web, pero esto no es muy común. De hecho, donde la libertad de expresión suele volverse problemática es en relación con la libertad de reunión. Por ejemplo, hubo un caso de una persona que fue arrestada por 30 días por subir a Facebook una publicación donde invitaba a otros a participar en una manifestación que no había sido aprobada por el gobierno. Si bien esta persona fue arrestada por ejercer su derecho a la libertad de expresión, la violación estuvo asociada a la restricción de la libertad de reunión, que determina que sea ilegal llamar a una manifestación no autorizada.

Hay una cantidad creciente de leyes que prohíben ciertas formas de expresión, desde la “falta de respeto” hacia el gobierno hasta la diseminación de “propaganda LGBT”. Te pueden acusar por decir o publicar algo que sea crítico al punto de ser percibido como irrespetuoso, o incluso si hablas de los derechos de las personas LGBTQI+, ya que en 2013 se aprobó una ley conocida como “ley de la propaganda gay” o “ley anti-gay”, con el propósito declarado de proteger a los niños mediante la criminalización de la distribución de “propaganda de relaciones sexuales no tradicionales” a menores. Esta ley básicamente prohíbe que se les hable a los menores, o en cualquier lugar donde pueda haber menores, sobre temas LGBTQI+.

En los últimos años también aumentaron las restricciones de la libertad de asociación. Decenas de OSC han sido catalogadas como “agentes extranjeros” y numerosos grupos de activistas han sido tratados como terroristas o extremistas, aun si no han hecho nada. Un ejemplo claro sucedió hace unos meses, cuando siete activistas jóvenes fueron condenados bajo acusaciones de extremismo y algunos fueron sentenciados a varios años de prisión. Ellos solo habían tenido conversaciones en un grupo de chat que fue infiltrado por un agente encubierto del FSB (Servicio Federal de Seguridad), quien impulsó una agenda política radical para tender una trampa a los otros participantes, quienes luego fueron forzados a hacer falsas confesiones.

Dado el énfasis de OVD-Info en la información, ¿están preocupados por las tácticas de desinformación utilizadas por funcionarios gubernamentales rusos?

Yo sigo a muchos políticos en Facebook y a veces veo que al lado de sus publicaciones hay una leyenda que dice algo así como “por favor verifica esta información porque podría ser falsa”, como pasa con los tweets de Trump. No considero que sea un problema tan grande en Rusia, o tal vez no somos completamente conscientes porque siempre ha sido igual. A nivel interno, no veo que la desinformación sea una táctica novedosa. En Rusia nunca hemos confiado en nuestro gobierno, en ningún tema – ni en relación con las estadísticas del COVID-19, ni en relación con las tasas de inflación o desempleo. Siempre ha sido así. Los números son inventados y nadie se los cree.

Con respecto a las fuentes de información, pienso que en Rusia tenemos dos audiencias diferentes, que raramente se mezclan: la audiencia televisiva y los usuarios de internet. La gente mayor y quienes viven en áreas más rurales tienden a ver televisión, mientras que la gente más joven y de las áreas urbanas usa internet. La mayor parte de lo que se ve en televisión es propaganda, no información; si quieres referirte a ella como información, entonces sería “información falsa”. Pero si uno navega por internet tiene la oportunidad de encontrar información confiable. Es necesario buscar bien, porque hay mucha información y muchas veces la información falsa y verdaderas están entreverada, pero por lo menos tienes la oportunidad.

¿Nos podrías contar acerca del referéndum constitucional de junio de 2020?

Creo que ustedes, que lo miran desde afuera, le han prestado más atención que nosotros en Rusia. De hecho, referéndum no es ni siquiera la palabra correcta. El gobierno nunca se refirió a la votación como referéndum; la llamaron “encuesta nacional”. Ni siquiera es necesario celebrar un referéndum para modificar la Constitución. De hecho, hace poco tiempo, cuando Rusia conquistó la Península de Crimea, la Constitución debió ser modificada para incluir una región adicional de Rusia, pero no se celebró ningún referéndum, sino que se utilizaron otros mecanismos.

El gobierno podría haber seguido el camino legislativo, pero querían que las modificaciones fueran legitimadas por una supermayoría de la población. Sin embargo, no podían hacer un referéndum porque este mecanismo debía ser convocado con meses de anticipación, y las reglas solo permitían que votara desde su casa la gente con problemas de salud. De modo que lo llamaron “encuesta nacional”, una figura que no está regulada por ninguna ley - a diferencia del referéndum, que debe ser celebrado siguiendo pautas específicas. Esto le dio al gobierno mucha flexibilidad en cuanto a fechas y normas. En muchas regiones la gente pudo votar de manera remota por medios electrónicos, lo cual no sería de por sí negativo, pero en este contexto presentó oportunidades adicionales para que se produjeran infracciones. Se agregó una semana completa para votar en forma anticipada al día de la votación, lo cual fue una buena decisión desde una perspectiva de salud pública, pero agregó aún más oportunidades para el fraude. Y no hubo ningún monitoreo independiente, de modo que no es posible confiar en los resultados, según los cuales una mayoría aplastante del 70% se pronunció a favor de la reforma.

A mí me indignaron las posibles modificaciones a la Constitución, que incluían nuevas provisiones referidas a los límites del mandato presidencial y permitían que no se contaran los períodos previamente desempeñados por quienes ocupaban el cargo, permitiendo a Putin volver a competir por dos períodos presidenciales adicionales de seis años, así como el énfasis en la “familia tradicional”, la introducción de educación patriótica en las escuelas, una mención explícita de la fe en Dios, y una declaración que coloca a la Constitución por encima del derecho internacional.

También me preocupó mucho que nadie a mi alrededor estuviese lo suficientemente enojado. Los partidos y líderes políticos de oposición no llamaron a la gente a votar en contra; simplemente no dijeron nada. Ni siquiera se opusieron a que se votara durante la pandemia. Para mí, esta fue una decisión criminal, ya que puso innecesariamente en riesgo a decenas de millones de personas al hacerlas salir a votar en medio de una pandemia. Estoy en un comité electoral y en todas las elecciones trabajo en las mesas de votación; me presento en la escuela local y me quedo sentado todo el día buscando los nombres de los votantes en los registros, entregándoles sus papeletas de votación y firmando junto a sus nombres, pero esta vez no lo hice porque temí por mi salud. No quería estar en una habitación con tanta gente en medio de una pandemia.

La sociedad civil tampoco fue muy activa. Una de las OSC rusas más conocidas, Golos, que trabaja en temas de observación electoral, ha echado luz sobre el tema, denunciando que la votación fue manipulada y los resultados fueron falsificados. Pero la sociedad civil en su conjunto no enfrentó realmente el problema, y creo que la pandemia podría tener algo que ver con esto, ya que en tiempos normales hubiese salido a protestar, pero en este momento la pandemia lo hace extremadamente complicado.

¿Han encontrado los activistas de derechos humanos alguna forma alternativa y creativa de resistencia?

Los activistas de derechos humanos somos como hongos después de la lluvia: nos multiplicamos en reacción a las violaciones de derechos humanos. Tras cada nueva ola de represión aumenta el activismo y surgen nuevas OSC. OVD-Info nació en reacción a la represión de las grandes protestas realizadas tras las elecciones parlamentarias, y nueve años más tarde seguimos creciendo. 2019 fue un año de persecución masiva y como resultado se desarrollaron muchos proyectos prometedores. Por ejemplo, ahora tenemos un gran chat de Telegram llamado “paquetes a las comisarías”, que se activa cuando una persona está detenida y necesita agua, comida, un cargador de teléfono celular o cualquier otro elemento esencial, y a través del cual coordinamos para que alguien simplemente vaya a la comisaría y se lo entregue a la persona detenida. De este modo cualquiera puede expresar solidaridad. Mediante su participación en esta iniciativa, aún quienes tienen temor a manifestarse pueden ser útiles sin correr ningún riesgo. Tenemos otra iniciativa, “taxi para presos”, a través de la cual la gente se ofrece voluntariamente para trasladarte o conseguirte un taxi si estás detenido y te liberan en la mitad de la noche, cuando no hay transporte público. Cuando me detuvieron a principios de este año me pusieron una multa, y entonces me beneficié de otra iniciativa de apoyo a quienes hacen piquetes individuales, que recurre al crowdfunding para reunir el dinero para pagar la multa. Siguen surgiendo iniciativas nuevas para luchar contra cada nueva violación de derechos, y a medida que se impongan nuevas restricciones, cabe esperar que el activismo de derechos humanos aumente.

El espacio cívico en Rusia es calificado de “represivo” por el CIVICUS Monitor.

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