Ghana: “La gente quiere que las OSC sigan trabajando y prosperen, no que cierren”

Este artículo es parte de la serie #HistoriasDeResiliencia, coordinada por CIVICUS para destacar los esfuerzos de grupos y activistas que promueven mejores prácticas de financiación de la sociedad civil y que mobilizan recursos valiosos para su propio trabajo.

Omolara WACSIEn los últimos cinco años, el West Africa Civil Society Institute (WACSI) ha promovido incesantemente la sostenibilidad de las organizaciones de la sociedad civil (OSC) en África Occidental, especialmente en Ghana, luego de ver varias OSC cerrando sus puertas por limitaciones financieras.

CIVICUS conversó con Omolara Balogun, quien lidera la unidad de Influencia en Políticas y Abogacía de WACSI, sobre sus esfuerzos para apoyar la resiliencia de las OSC en esta región, que incluyen realizar estudios y establecer alianzas con actores regionales e internacionales –como el Grupo de Afinidad de Asociaciones Nacionales (AGNA, por sus siglas en inglés) apoyado por CIVICUS– para concientizar, diseminar aprendizaje, crear capacidades y promover mejores condiciones para que la sociedad civil pueda mantenerse a flote y prosperar.  

 

¿Cómo se involucró WACSI en promover la sostenibilidad de las OSC en África Occidental?

Nuestro interés empezó en el 2014, al ver cambios contundentes en el contexto de financiación para el desarrollo, específicamente, una baja en los fondos aportados por los donantes extranjeros “tradicionales” para la sociedad civil. Antes, WACSI tenía suficientes recursos para proveer de forma gratuita sus servicios de capacitación, abogacía, investigación y documentación del trabajo de la sociedad civil; sin embargo, ese esquema de trabajo gratis dejó de ser sostenible cuando empezamos a recibir menos fondos. Entonces decidimos solicitar una pequeña contribución a quienes atendían nuestras capacitaciones, pero para nuestra sorpresa, muchas personas y organizaciones no podían pagarlo. Escuchamos quejas constantes sobre donantes que redujeron sus aportes o imponían requisitos más estrictos para aplicar por financiamiento, una mayor “proyectización” de los fondos y menor disponibilidad de fondos básicos para cubrir gastos administrativos y la formación del personal de las organizaciones. Nuestro interés en el tema creció mientras esta tendencia continuaba, así que decidimos facilitar un debate sectorial sobre la sostenibilidad de las OSC en África Occidental.

Uno de los primeros pasos que tomaron fue investigar la situación financiera de las OSC en Ghana. ¿Cuáles fueron los hallazgos principales?

Ese mismo año recibimos fondos iniciales de STAR-Ghana y comisionamos el estudio piloto llamado “El estado de la sostenibilidad de las organizaciones de la sociedad civil en Ghana”, publicado en el 2015. El estudio involucró a OSC de distintas categorías para identificar y entender quiénes estaban ‘luchando’, ‘sobreviviendo’ o ‘prosperando’ en cuanto a su sostenibilidad financiera, operativa, de intervención y de identidad. Los resultados indicaron que la minoría de las OSC estaban prosperando en todas las áreas y eran aquellas con acceso estable a fondos de donantes internacionales tradicionales. La mayoría estaba apenas sobreviviendo con fondos para cubrir sus gastos administrativos y realizar actividades en el presente, pero no sabían si lograrían obtener recursos para mantenerse trabajando y relevantes el día de mañana. Por último, una cantidad significativa estaban luchando hasta para terminar de implementar proyectos, pagar alquileres y salarios. De hecho, vimos aliados con una misión valiosa y con intervenciones reconocidas en el tema de paz y conflicto, quienes tuvieron que cerrar sus puertas.

También se encontró que las OSC sufren retos de sostenibilidad en diversas áreas. Algunas pasan por crisis de identidad al tener que abandonar su misión, visión, estrategia y alianzas originales para buscar dinero otras áreas donde hay más financiamiento. A nivel del sector, aumentó la competencia entre OSC por fondos pequeños, reduciendo las oportunidades de colaboración y de lograr impacto colectivo. Si estas dinámicas no se corrigen, representan una amenaza de extinción para más organizaciones.

La conversación sobre la sostenibilidad de la sociedad civil ha ganado terreno. ¿Cómo logró WACSI comprometer a distintos actores en una agenda positiva y proactiva?

Desarrollamos un programa integral de sostenibilidad para integrar a diversas OSC en diálogos sistemáticos entre nuestro sector, donantes locales e internacionales, y el gobierno sobre las amenazas, retos y oportunidades para la sostenibilidad de la sociedad civil. Asimismo, promovimos el diseño de un programa de fortalecimiento para todas las OSC, en especial para las que están sobreviviendo y luchando. Esta fase piloto en Ghana ha sido positiva. Las principales reacciones que recibimos indican que la gente quiere que las OSC sigan trabajando y prosperen, no que cierren. Los donantes, las comunidades representadas, el sector privado y hasta el gobierno reconocen el trabajo y el valor que traemos al sector de desarrollo. Todos están interesados en la sostenibilidad de las OSC.

WACSI recibió apoyo de la red AGNA para establecer diálogos nacionales sobre movilización de recursos locales. ¿Cómo les ayudó a avanzar sus esfuerzos?

La ayuda de AGNA fue instrumental para involucrar a las OSC, donantes, el sector privado y, pronto, a representantes del gobierno en explorar qué condiciones se deben crear o mejorar para que las OSC movilicen recursos domésticos como una alternativa de ingresos que apoye su sostenibilidad financiera.

Los diálogos con las OCS nos permitieron mapear sus principales fuentes de ingresos en la actualidad, ver qué opciones podrían explorar para diversificar sus recursos y qué habilidades, conocimientos y herramientas necesitan. Así identificamos dos alternativas fuertes: promover más filantropía local y los emprendimientos sociales (algunas OSC ya están haciéndolo). Sin embargo, encontramos varios retos: la mayoría de OSC están frustradas con estos cambios luego de trabajar siempre bajo modelos caritativos, otras resaltan que hacen falta capacidades en el sector para explorar dichas alternativas y algunas organizaciones dedicadas a la abogacía, los derechos humanos y temas políticos dicen que generar ingresos va contra su misión, enfoque e identidad.

Hablamos con actores del sector privado para entender cómo las OSC podrían acceder a recursos de sus programas de Responsabilidad Social Corporativa y de sus fundaciones privadas. Aprendimos que este sector está enfocado en hacer inversiones, por lo que las CSO debemos adaptarnos y desarrollar habilidades de negocios, una mentalidad de lucro y formas de proveer visibilidad a las alianzas con entidades privadas. Pero también vemos la necesidad de educar al sector privado sobre el rol de la sociedad civil en asegurar un ambiente de estabilidad social, justicia y paz y otras condiciones que les permiten hacer negocios sin barreras, lo cual es una buena razón para invertir en las OSC.

Adicionalmente, tuvimos conversaciones honestas con donantes tradicionales (bilaterales, multilaterales, embajadas) sobre sus recortes en el financiamiento, prioridades cambiantes y requisitos más estrictos de las subvenciones, y expresamos preocupación sobre el creciente uso de intermediarios (como firmas consultoras del Norte) que representan una pérdida de dinero para el sector y relega a las OSC al rol secundario de sub-beneficiarios. Los donantes representados señalaron que esto obedece a decisiones de sus gobiernos, alineadas con las agendas de política exterior, y llamaron la atención sobre la falta de capacidades en las OSC para absorber el financiamiento existente y presentar ideas innovadoras en las propuestas. Es claro que, para mejorar las probabilidades de acceder fondos tradicionales y alternativos, la sociedad civil debe invertir en fortalecer sus capacidades y en mejores sistemas de rendición de cuentas.

¿Cuál será el enfoque de los diálogos con el Gobierno?

Principalmente la necesidad de marcos legislativos que les permitan a las OSC diversificar sus ingresos sin trabas o contradicciones legales, que habiliten las condiciones aptas para la movilización de recursos domésticos y que remuevan leyes represivas o en contra de su sostenibilidad operativa y financiera. En este sentido, se debe crear una legislación para emprendimientos sociales adaptada a las OSC porque, con las leyes actuales, las organizaciones pueden perder su estatus de entidad sin fines de lucro al generar ingresos o movilizar cierto tipo de recursos, o pueden pedirles registrar sus emprendimientos sociales como empresas lucrativas que deben pagar impuestos sobre el dinero generado para causas caritativas, lo que no tiene sentido. También abogaremos por incentivos fiscales para promover la filantropía local dirigida a OSC. Finalmente, debemos discutir cómo el Gobierno puede proveer directamente más recursos para las OSC y dejar de competir con nuestro sector por fondos tradicionales, ya que los donantes tienden a privilegiar a los gobiernos debido a que esas alianzas les brindan más visibilidad que trabajar con OSC.

Los emprendimientos sociales son una tendencia muy fuerte, ¿pero son en realidad una alternativa de ingresos que sirve a la mayoría de OSC?

Es una posibilidad más apta para organizaciones ya dedicadas a proveer servicios. A las OSC que trabajan influenciando políticas, en abogacía o derechos humanos se les dificulta más vender algún servicio y, además, son las más preocupadas sobre comprometer su misión y valores al generar ingresos. Este es un reto que debemos atender de forma colectiva porque estas organizaciones son las que promueven cambios sociales críticos y deben tener apoyo para sostenerse.

¿Cuáles son las siguientes acciones clave para avanzar esta agenda de sostenibilidad del sector?

Es primordial arreglar la legislación conflictiva sobre empresas sociales, crear incentivos fiscales y recursos como capital inicial para que las OSC inicien emprendimientos sociales. Para las OSC, la prioridad es adquirir conocimiento y capacidades en emprendimiento social, innovación, inversiones de impacto y alianzas corporativas, así como cambiar la mentalidad caritativa y crear planes viables de diversificación de ingresos. Adicionalmente, para movilizar recursos y apoyo local, muchas OSC deben construir o fortalecer relaciones con las poblaciones que representan, que se han descuidado al priorizar la agenda de los donantes por años. Será más difícil para la gente apoyar a la sociedad civil si no están conectados con nuestra misión, visión, trabajo y el valor que aportamos para mejorar sus condiciones de vida.

WACSI también está practicando lo que predica. Cuéntenos sobre sus esfuerzos para generar ingresos alternativos para la organización.

WACSI adoptó un enfoque basado en los activos para recortar costos y generar ingresos. Por ejemplo, estamos rentando nuestras salas de conferencias y el equipo de interpretación a otras organizaciones, a precio subsidiado. Además, hemos ahorrado miles de dólares en traducciones en los últimos tres años mediante una alianza con el Ghana Institute of Languages (Instituto de Lenguas de Ghana), permitiendo a sus estudiantes hacer una pasantía de un mes en WACSI para adquirir experiencia laboral mientras nos ayudan con traducciones e interpretaciones. Aunque estas iniciativas no son suficientes para dejar de requerir financiamiento externo, son un paso firme en la dirección correcta.

Contacte a WACSI mediante su sitio web, página de Facebook o siguiendo a @WACSI en Twitter.