Liderar de acuerdo con nuestros valores: La protección de nuestras/os compañeras/os de trabajo durante COVID-19 debe ser una prioridad

Novedades de la secretaria general

Estimadas/os miembros y aliados de CIVICUS, 

Las últimas semanas han sido diferentes a todo lo que hemos conocido o podríamos haber imaginado. En todo el mundo, la pandemia COVID-19 no sólo ha cambiado nuestras rutinas diarias, sino que ha alterado sistemas enteros de vida y trabajo que habíamos asumido como indispensables para la sociedad moderna. Y, sin embargo, mientras nos esforzamos por aceptar la perturbación en prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas, es la fuerza de nuestros valores la que nos permite actuar con inspiración, solidaridad y responsabilidad compartida a pesar de las abrumadoras dimensiones de esta crisis.

Como han señalado atinadamente muchas personas influyentes, la pandemia requiere intervenciones que cambien el paradigma y que no sólo cambien, sino que transformen la forma en que está organizado el mundo. Los errores en materia de gobernanza y responsabilidad se ponen de manifiesto cuando los países articulan sus respuestas a la pandemia. La sociedad civil debe ejercer una función decisiva para poner de manifiesto las incoherencias y esforzarse por situar los derechos humanos y las preocupaciones ambientales en el centro de las intervenciones.

Y mientras nos esforzamos por estructurar los grandes cambios que el mundo necesita de manera urgente, hay otra acción inmediata más cercana a nuestros hogares que sólo nosotras podemos asumir. La responsabilidad de proteger a quienes están luchando por un mundo mejor. Como sabemos por los limitados estudios sobre el empleo en la sociedad civil, las mujeres constituyen casi el 70% de la fuerza de trabajo de nuestro sector y están muy poco representadas en los puestos directivos. En el contexto de la pandemia COVID-19, esto significa que mientras las organizaciones luchan por mantenerse a flote en un contexto de recursos limitados y decrecientes, las mujeres serán las primeras en perder sus fuentes de sustento, al tiempo que tendrán una participación dolorosamente pequeña en las decisiones que sus organizaciones tomen para salir de esta crisis.

SGU 0804 fr 1El protocolo de seguridad social COVID-19 para la sociedad civil es ante todo un llamamiento para que seamos conscientes de que las personas con las que trabajamos y con las que colaboramos necesitan nuestro apoyo para mantener su bienestar en estos momentos, y que es la única manera de mantener nuestra resistencia y relevancia ante un futuro desesperadamente incierto. Si no contamos con fundamentos sólidos de confianza y autenticidad, nuestras organizaciones no serán capaces de soportar los tremendos desafíos a los que todos los organismos -grandes y pequeños- tendrán que responder en los próximos meses.

Durante esta semana, les invitamos a sumarse a un grupo cada vez mayor de líderes de la sociedad civil que se han comprometido a deliberar y adoptar medidas específicas para cada contexto y con plazos determinados para proteger a sus compañeras/os de trabajo de los efectos que la COVID-19 pueda ocasionar en su salud, en la sociedad y en la economía. Para empezar, 67 organizaciones -que representan una amplia y diversa gama de organismos locales e internacionales- han acordado que es importante reflexionar sobre los desafíos operativos a los que nos enfrentamos en este período y explicar claramente las medidas y estrategias institucionales que se están aplicando. Como verán en esta lista de organizaciones signatarias, la mayoría no son organizaciones grandes ni ricas en recursos. De hecho, cerca de dos tercios de las firmas recibidas hasta ahora son de organizaciones locales del sur global, que tienen recursos y capacidades limitadas para superar esta crisis inminente.

De este modo, el Protocolo COVID-19 debe ser un catalizador del proyecto que debemos poner en marcha urgentemente para sacar a la luz las debilidades inherentes a los modelos de financiación y funcionamiento en los que actualmente nos basamos. Así mismo, debe ir seguido de las minuciosas reformas que necesitamos para asegurar la verdadera capacidad de recuperación y sostenibilidad del sector. El Protocolo proporciona el breve pero importante respiro que necesitamos dentro de nuestras organizaciones para reflexionar y abordar estos retos tan difíciles e importantes, y cada uno de nosotros debe aportar su fuerza y valentía a este viaje.

En solidaridad,
Lysa John
Secretaria general de CIVICUS
@lysajohn